12 oct. 2007

Los conservadores españoles tampoco necesitan a Darwin

Algunos aún recordarán el comentario de Juan Manuel de Prada negando que el "impulso estético" del hombre primitivo pudiera explicarse según la evolución darwiniana. Desde entonces, muchos conservadores españoles han decidido que Darwin no merece la misma estima científica que Einstein, el electromagnetismo, la mecánica cuántica o los viajes a la luna. Algunos ejemplos: Pío Moa escribió una serie de "artículos", apuntándose a las tesis paleoconservadoras que relacionan el darwinismo con los "totalitarismos" del siglo XX y cuestionando la actitud liberal de los "nuevos ateos"; El Manifiesto, un medio "políticamente incorrecto" (y científicamente analfabeto) dirigido por el colaborador de COPE José Javier Esparza, ha servido como altavoz de "Ciencia Alternativa", publicando una serie de artículos criptoapologéticos a propósito del "Diseño Inteligente"...

Y ahora, Montserrat Nebrera, "católica conversa" y dirigente del Partido Popular catalán, poniendo en duda esta misma tarde durante una tertulia radiofónica que la teoría de la evolución sea algo más que una dudosa hipótesis: "Cuidado con la evolución, que Darwin se murió y no consiguió demostrarlo". Para colmo, la exfilósofa y política catalana intentó tapar la boca a sus contertulios asegurando que había "estudiado el tema"...

La cuña ha calado entre los conservadores católicos españoles, de eso no hay duda. Pero que nadie se lleve a engaño, diga lo que diga la conversa, a Darwin mismo la evolución le parecía prácticamente indiscutible ya en 1871:
La principal conclusión a que aquí hemos llegado, y que hoy día la mantienen muchos naturalistas muy autorizados, es que el hombre desciende de un tipo de organización inferior. Las bases sobre que descansa esta conclusión son inquebrantables, pues la estrecha semejanza entre el hombre y los animales inferiores, durante el periodo embrionario, así como los innumerables puntos de sus estructrura y constitución, unas veces de suma importancia, otras de menor cuantía -los rudimentos que el hombre conserva y las anormales regresiones a que se halla sujeto- hechos son sobre lo que no es posible discutir. Fueron éstos conocidos desde hace mucho tiempo; pero hasta ahora poco o nada nos habían expresado respecto al origen del hombre. Vistos hoy a la luz de nuestros conocimientos del mundo orgánico, sus indicaciones son infalibles. El gran principio de la evolución se yergue claro y preciso al considerar todos estos grupos de hechos en mutua conexión.

- Carlos Darwin, El origen del hombre (Conclusiones)
Esto es lo que dice "el último Darwin", y no lo que supone Nebrera, haciendo fantásticas asociaciones con el monolito de Kubrick.

Y todo esto contando con que Darwin "sólo" conocía en su época los datos suministrados por la anatomía comparada, la paleogreografía o la embriología, pero nada podía saber sobre las leyes genéticas de la herencia, de la biología molecular o de la secuenciación del ADN humano. El que todos estos "hechos" nuevos hayan sido producidos a partir de la "hipótesis" evolutiva muestra que se trata de una teoría progresiva que hoy goza de una extraordinaria salud teórica y práctica; otra cosa es que, movidos exclusivamente por prejuicios religiosos, muchos conservadores en España pretendan desentenderse de la evolución.

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Sería especialmente estúpido suponer que los creyentes deben saltar sin más del evangelio al materialismo ateo. Pero esto no convierte al Diseño Inteligente y las fraudulentas refutaciones de la evolución en la única salida para los conservadores religiosos. A pesar de todo, estos siguen necesitando a Darwin.

ACTUALIZACIÓN. Comentario de Paleofreak.