11 may. 2014

Livres de Hollande

Este blog no se actualizará más. Me he mudado, provisionalmente, a esta nueva dirección.

20 abr. 2014

Los creyentes tienden más a interpretar fenómenos aleatorios en términos mentales

Los amantes de las anomalías y misterios suelen subrayar rutinariamente el papel de las casualidades significativas, sincronicidades, patrones ocultos, etc.

El asunto ha interesado a los científicos cognitivos, ya que parece que la tendencia a advertir este tipo de patrones está asociada con las creencias sobrenaturales y tiene que ver con el modo en que el cerebro procesa la información, sobre todo aquellas áreas asociadas con la "teoría de la mente". Michael Shermer llama a esto "patronicidad" ("patternicity"): "la tendencia a hallar patrones significativos en ruido no significativo." Según Shermer la evolución no nos ha dotado con una adaptación específica para detectar los falsos y los verdaderos patrones y "de ahí la necesidad de la ciencia con sus mecanismos autocorrectores de replicación y revisión por pares". El problema, para muchos de los creyentes en anomalías, es que para ellos la ciencia oficial es sistemáticamente sospechosa, por lo que estos mecanismos correctores difícilmente servirían desde una perspectiva heterodoxa.

Un estudio reciente (Riekki et al., 2014) confirma que existe una interesante asociación entre esta tendencia a detectar patrones y las creencias sobrenaturales. Aunque la muestra es minúscula (12 creyentes y 11 escépticos), los resultados son consistentes con la línea de investigación. Del extracto:

Comparados con los escépticos, los creyentes en lo sobrenatural calificaron los movimientos al azar como más intencionales, y experimentaron una activación más fuerte de los circuitos asociados con la teoría de la mente durante la animación con movimiento aleatorio. La fuerza en la activación relacionada con la teoría de la mente está asociada con la tendencia de los creyentes en lo sobrenatural de interpretar fenómenos aleatorios en términos mentales. En consecuencia, las diferencias en el procesamiento de la teoría de la mente podrían contribuir a las diferencias entre creer y no creer.

Las discusiones entre "creyentes" y "escépticos" son inútiles, y suelen resolverse de forma violenta, no sólo porque enfrentan teorías, intereses y quizás valores personales opuestos, sino probablemente porque enfrentan cerebros diferentes.

Publicado en Rayos en bola.

12 abr. 2014

Cambios en el blog

Sigo sin poder renovar el dominio de este blog, debido a complicaciones que no comprendo desde diciembre del año pasado.


Este es el mensaje que aparece cuando intento entrar con mi cuenta de Google, la única de la que dispongo, para efectuar la renovación.

En fin, si alguien tiene la solución o puede sugerir una nueva ubicación para el blog, sigo abierto a propuestas.

8 abr. 2014

La filosofía no pasa el test de Bechdel

Citando literalmente Wikipedia "El test de Bechdel (también conocido como "test de Bechdel/Wallace" o "the rule") es un sistema para evaluar la brecha de género en películas, cómics, obras de teatro, etc; se popularizó en el cómic "Unas bollos de cuidado" (en inglés "Dykes to Watch Out For" o DTWOF), obra de Alison Bechdel". Los requisitos del test recomiendan que en una película igualitarista 1) aparezcan al menos dos personajes femeninos, 2) que dichos personajes se hablen entre sí en algún momento y 3) que dicha conversación trate sobre algo que no sea un hombre.

Helen de Cruz conjetura sobre un test de Bechdel aplicado a los artículos revisados de filosofía. Un artículo de este tipo pasaría el test de filosofía de Bechdel si 1) cita al menos a dos autoras femeninas 2) si al menos una de estas citas trata seriamente del trabajo de una autora femenina y 3) si al menos una de las autoras femeninas citadas no se cita porque discuta la obra de otro hombre.

De Cruz hace esta sugerencia a la luz de la reciente observación de que las mujeres filósofas son menos citadas incluso si publican en revistas importantes y dentro de un ambiente cultural que está denunciando la "dominación masculina" de la filosofía académica.

Imagino que De Cruz, que es una filósofa de cierto valor, está de broma. Si no, estamos perdidos. Lo cierto es que si aplicamos el test creado por la autora de "Unas bollos de cuidado" a la historia de la filosofía, tendríamos virtualmente que suprimir de las estanterías todas las obras que han importado algo a lo largo de la historia de la disciplina. Igual que si aplicamos el test original al cine, tendríamos que prescindir de grandes películas clásicas y quizás de géneros cinematográficos enteros, como por ejemplo el cine bélico.

21 mar. 2014

Gravity. Cine sobre el fin de la carrera espacial

Sandra Bullock

Gravity es una película dirigida y escrita por el mexicano Alfonso Cuarón. Se basa en una misión truncada del transbordador espacial (la imaginaria "STS 157"), lo cual no representa una novedad, porque ya existen varias películas sobre catástrofes o accidentes espaciales. La “crítica” ha saludado la película por su “poder hiponótico” o su “memorable despliegue visual”. Al público al parecer le ha gustado y ha ganado 7 premios Oscar.

A mí me parece que la película es únicamente interesante como testamento de la llamada “carrera espacial”. 

Tal como se había entendido desde mitades del siglo pasado, la carrera espacial llegó a su fin oficialmente en 2011, cuando la administración de Barack Obama decidió no seguir adelante con el costoso programa del transbordador espacial, tras varios accidentes mortales y unos resultados discutidos. No es fácil que volvamos a ver un sucesor digno del Explorer de Gravity. La NASA lanzó el concepto de transbordador a fines de los años 60 en un intento de abaratar el transporte rutinario hacia la baja órbita terrestre, y también como una continuación de los viajes a la luna dentro de la competencia por el prestigio global con la Unión Soviética.

En su apogeo ideológico el proyecto espacial llegó a incluir la idea de una estación espacial y una serie de bases permanentes entre la luna y la tierra, que supuestamente servirían como test para afrontar misiones tripuladas a Marte en 1981 o 1986. Estos proyectos arraigaban en los sueños de románticos espaciales, aficionados a la ciencia-ficción y a los cohetes como los integrantes germanos de la Veren für Raumschiffahrt (Sociedad para el viaje espacial) fundada en Alemania en los años 30 por Von Braun, Ley y Oberth. Wernher Von Braun, ya en los Estados Unidos, fue el gran inspirador y relaciones públicas del sueño espacial americano. Publicó varios artículos en la revista Collier’s entre 1952 y 1964, gracias a los cuales el público empezó a familiarizarse con estaciones y viajes a colonias espaciales. También colaboró en tres películas de propaganda espacial junto con Walt Disney.

Hoy sabemos que los planes de Von Braun no culminaron y estamos bastante seguros de que “las estrellas no eran para el hombre”.

En el film Gravity el espectador es testigo de la destrucción de prácticamente todas las estructuras espaciales grandes y complejas que el “ser humano” –es decir, fundamentalmente europeos y norteamericanos– han conseguido situar en la órbita del planeta. Es más, semejante destrucción se presenta como un espectáculo estético, subrayado por el 3D, y dando por descontada la indiferencia general del público (es decir, del contribuyente). “No se puede negar que la vista es insuperable”, dice el astronauta interpretado por George Clooney. A diferencia de las narraciones espaciales que inspiraron o se basaron en la carrera espacial histórica –estoy pensando sobre todo en 2001. Una odisea del espacio–, aquí el núcleo de la trama se centra en los sentimientos y las “experiencias” de la protagonista, interpretada por Sandra Bullock, y en su peripecia subjetiva de vuelta a la tierra, hasta tocar el barro de la tierra.

25 feb. 2014

Los europeos no inventaron la desigualdad en Hispanoamérica

"Quipu"
Según un punto de vista que disfruta de gran aceptación, el retraso económico de Hispanoamérica se debe en buena medida al legado colonial de los europeos, particularmente a causa de las “instituciones extractivas” que favorecieron la concentración del poder y la explotación de las poblaciones nativas a partir del siglo XVI. Esta historia institucional explicaría por qué el desequilibrio estructural de estos países aún continúa en el presente.

Las ideas de economistas como Daron Acemoglu, en particular, satisfacen por lo menos dos expectativas ideológicas típicas de nuestro tiempo. Digamos que una es genérica y otra es específica. Genéricamente, la hipótesis de la explotación responsabiliza al colonialismo europeo en general, una idea que encaja bien con la “cultura de culpa” del continente. Específicamente, responsabiliza al imperio español, frente a las estrategias institucionales aparentemente más racionales del imperio anglosajón.

Dácil-Tania Juif y Joerg Baten (PDF), dos economistas de la universidad alemana de Tubinga, tienen otro punto de vista. Sin negar que existan obstáculos coloniales al desarrollo, argumentan en un ingenioso trabajo que “también podría haber existido un legado adicional en las sociedades precoloniales para el éxito económico. Especialmente la baja inversión en capital humano del imperio Inca podría haber iniciado un proceso dependiente del camino hacia la agricultura, que no era intensiva en términos de capital humano en los próximos siglos”.

Para intentar medir el “capital humano” del imperio inca los autores han analizado distintos censos españoles y nativos a través de los cuales, aparentemente, sería posible evaluar indicadores importantes sobre la calidad del “capital humano”, como las capacidades para el razonamiento cuantitativo de los nativos americanos en comparación a los conquistadores. Por lo visto la edad de las personas que aparece en estos censos se puede emplear como un indicativo fiable de capital humano. La preferencia general por dígitos que son múltiplos de cinco, por ejemplo, sería un indicador de baja capacidad matemática.

De acuerdo con el análisis de estos censos y de otros registros nativos, particularmente los “quipus”, los autores estiman que la capacidad matemática de los incas precolombinos podría ser substantivamente inferior a la de los europeos de la misma época (hasta la mitad). A pesar de los logros culturales del imperio inca, estos resultados podrían ser consistentes con una sociedad fuertemente estratificada y desigualitaria antes de la llegada de los europeos, con la riqueza y la "cultura" científica concentrada en una pequeña élite. Este capital humano comparativamente bajo, junto con las “armas, gérmenes y acero” de los europeos explicaría por qué 168 soldados españoles lograron conquistar en su momento un imperio custodiado por 80.000 soldados.


Referencia: Juif, D. (2013) On the human capital of Inca Indios before and after the Spanish Conquest. Was there a precolonial legacy? 50(2), 227-241. DOI: 10.1016/j.eeh.2012.12.002

20 feb. 2014

Libertad académica Vs Justicia académica

Una estudiante de Harvard ha publicado un artículo, en una de las revistas oficiales de la universidad, defendiendo la limitación de la "libertad académica". Sandra Y.L. Korn propone sustituirla por la "justicia académica": "Cuando una comunidad universitaria observa que la investigación promueve o justifica la opresión, debería asegurarse de que esta investigación no continúa". También afirma que "el poder para aplicar la justicia académica procede de los estudiantes, la facultad y los trabajadores organizados conjuntamente con el fin de que las universidades se parezcan a lo que deseamos de ella".

La diatriba de Korn forma parte de una tradición firmemente arraigada en la izquierda académica. Herbert Marcuse defendía las mismas ideas en 1965, y no es casual que se las dedicara a sus alumnos de la universidad de Brandeis. Y las ideas de Marcuse son descendientes directas de reproches históricos a la libre investigación. Lo que ahora llaman "libertad académica" era ampliamente conocido a partir del siglo XVII en Europa como libertas philosophandi. Se trataba de una reivindicación (el estudio irrestricto de la naturaleza) propia de radicales, spinozistas, que fue firmemente resistida por la iglesia y por ilustrados moderados. Lo cierto es que los reparos morales de la izquierda frankfurtiana contra la ciencia de las diferencias raciales o sexuales son perfectamente paralelos a los reparos morales que esgrimían los teólogos medievales para oponerse al heliocentrismo o al estudio biológico de la evolución. En todos los casos se trata de hacer retroceder a la filosofía ante el pánico moral.

Se suele decir que estas proclamas contra la libertad filosófica tienen pocas probabilidades de éxito en la era de internet, asumiendo que las ideas pueden fluir libremente fuera de los circuitos académicos. Pero esto es muy discutible. Aunque en internet somos libres de discutir, las campañas de censura pueden tener realmente éxito bloqueando líneas de investigación científica que necesitan financiación, o creando un ambiente de terror contra los académicos libertinos. La historia acredita que la persecución organizada es rutinariamente exitosa.

Por otra parte, el conflicto expresa la brecha moral de nuestras sociedades y la imposibilidad de llegar a acuerdos morales en temas fundamentales. La única solución factible sería, quizás, dejar de fingir que formamos una misma "comunidad" moral y académica y promover la segregación. Lo que no cabe esperar de ningún modo es una convivencia pacífica entre comunidades que poseen puntos de partida morales irreconciliables.

13 feb. 2014

Feliz día de Darwin

Ayer se celebró otro "Día de Darwin" con distintos eventos públicos en varios países, incluyendo España. Una fecha que engrosa algo así como un nuevo santoral laico, en el que también figuraría el "dia de Carl Sagan", de acuñación más reciente. Aparte de celebrar el éxito de las english ideas, lo que Israel (2001) llama "anglomania", el dia de Darwin es básicamente propaganda evolucionista orientada a subrayar la dicotomía entre creacionismo y evolucionismo. Se presenta a Darwin como un héroe racionalista, aliado en definitivas cuentas con las ideas progresistas, frente al "fundamentalismo" y el "negacionismo" retrógrado. Como si estos dos extremos fueran los únicos que dividen las posiciones "racionales" del resto.

En medio de los festejos los aspectos más "oscuros" de Darwin normalmente se relegan, o bien son excusados mediante distintas interpretaciones piadosas. Estos aspectos menos luminosos, siempre según la mentalidad "moderna", tienen que ver en esencia con la diversidad biológica humana. Un tabú actual que hubiera desconcertado a cualquier naturalista o antropólogo anterior a la escuela boasiana.

Darwin dedicó muchas páginas de El origen del hombre (1871), efectivamente, a hablar sobre la diversidad biológica basada en el sexo y las razas humanas. Distinguió entre "razas civilizadas" y "razas salvajes" y se dio cuenta de que las actitudes morales eran variables entre poblaciones ("distintos ejemplos podrán ofrecerse para probar la noble fidelidad de los salvajes hacia sí mismos, pero no hacia los extraños"; "muchos salvajes son indiferentes hacia el sufrimiento de los extraños, e incluso se deleitan en ellos"). Por otra parte, Darwin se inclinó a favor del monogenismo y la unidad de la especie humana.

Sus puntos de vista sobre las mujeres, en particular, representan una molestia que suele "explicarse" como subproducto de la cultura "victoriana". Como si no se tratara de opiniones surgidas simplemente del libre juicio:

Diferencias en las facultades mentales de los dos sexos 
Con respecto a las diferencias de esta naturaleza entre hombre y mujer, es probable que la selección sexual hay jugado un papel importante. Soy consciente de que algunos escritores dudan de si existe una diferencia inherente, pero esto es lo menos probable desde la analogía de los animales inferiores que presentan otros caracteres sexuales secundarios. Nadie discutirá que el toro difiere en disposición de la vaca, el jabalí de la cerda, el caballo de la yegua, y como es bien conocido por los guardianes de zoológicos, los machos de los simios más grandes de las hembras. La mujer parece diferir del hombre en su disposición mental, fundamentalmente en su mayor grado de ternura y menor egoísmo, y esto sigue siendo cierto incluso entre los salvajes, como muestra un conocido pasaje de los viajes de Mungo Park, y otras afirmaciones de muchos otros viajeros. La mujer, debiéndose a sus instintos maternales, muestras esas cualidades hacia sus hijos en un grado eminente, y en consecuencia es probable que los extienda a menudo hacia las criaturas de sus compañeros. El hombre es el rival de otros hombres, se complace en la competición, y esto lleva a una ambición que se confunde fácilmente con el egoísmo. Estas cualidades parecen ser en él naturales y un desafortunado don de nacimiento. Se admite generalmente que en las mujeres los poderes de la intuición, de la percepción rápida y quizás de la imitación, están más marcados que en el hombre, pero al menos algunas de estas facultades son características de las razas inferiores y por tanto de un estado pasado e inferior de la civilización.

Es evidente que Darwin hoy no podría exponer estos puntos de vista, equivocados o no, en la academia o la arena pública sin arriesgarse al vilipendio masivo. Tendría que dimitir como profesor o intentarían cerrarle el blog. Es más, sospecho que varios de los que celebran el "dia de Darwin" se pondrían ellos mismos al frente de las turbas.