18 ago. 2013

La neurofilósofa y el lama

Patricia S. Churchland, entrevistada en "Religion dispatches":

Si es en el cerebro donde se almacenan los recuerdos, las habilidades, los pensamientos y las percepciones, ¿Cómo es que una cosa así se va a otro lugar y renace en una ardilla? Llegué a tener una conversación sobre esto con el Dalai Lama hace muchos años, y él estaba muy interesado en el cerebro. Nos preguntó a algunos de nosotros y nos pidió que le enseñáramos algo sobre eso. Nos enfrascamos en una larga conversación y le presenté mis reservas sobre tal cosa. Algo queda, concretamente el cuerpo, que al desintegrarse permite que pequeñas criaturas hagan uso de sus partes y pedazos en un sentido parecido a la reencarnación. Pero no hay nada más, no hay ninguna cosa no física que tenga sensaciones, pensamientos, memorias y que se convierta en otra persona. Lo que se transfiere de padres a hijos es la información del ADN, pero esto no era lo que él tenía en mente. 
Creo que le interesó mucho esta discusión. Por supuesto, no cambió inmediamente de opinión y dijo: "Claro, usted debe tener razón". Y eso está bien, ya que lleva un tiempo acostumbrarse a estas cosas. Pero creo que lo motivé para que se preocupara de que quizás no fuera algo no físico lo que poseía las propiedades de la personalidad, el humor, el aprendizaje y el temperamento y hacía que estas se transfieran.