23 may. 2012

¿Está coronada la pirámide de Keops por una esfera?

Reconstrucción de la pirámide de Keops coronada

Casi todos los digitales españoles han picado en el anzuelo de esta noticia durante los últimos días: la pirámide de Keops podría estar coronada por una esfera.

El descubrimiento se debe al arquitecto catalán Miquel Pérez-Sánchez, entre otras cosas profesor de "Metarquitectura y cosmología", que durante los próximos días impartirá una serie de conferencias nada menos que en la sede catalana del CSIC. Los títulos son muy jugosos: "La gran pirámide de Keops: Reconstrucción y cronología", "El bennu o Ave Fénix: De mito egipcio a realidad astronómica", "La Atlántida: De mito platónico a realidad protohistórica".

La atrevida afirmación de Pérez-Sánchez se basa aparentemente en cálculos matemáticos y simulaciones por ordenador de las que los resúmenes de prensa no dan demasiados detalles. No se cita ningún artículo científico donde se hayan publicado estas conclusiones ni se sopesa la opinión de los egiptólogos. Que yo sepa, Pérez-Sánchez tampoco aporta ninguna prueba material o documental de que una esfera coronase la famosa pirámide con excepción de estos cálculos.

Pérez-Sánchez realmente parece vivir aún en lo que el matemático escocés y autor de ciencia-ficción Eric Temple Bell llamaba "la edad dorada del misticismo del número" iniciada por Pitágoras. Lo comenta también Raymond S. Nickerson en su extraordinario artículo sobre el sesgo de confirmación [PDF], que cita el trabajo decimonónico de John Taylor acerca de la vieja fascinación numerológica de las pirámides:

Comparando las medidas de longitud de la pirámide de distintos modos, fue capaz de encontrar números que correspondían a muchas propiedades cuantitativas del mundo que presuntamente eran desconocidas en los tiempos en que construida la pirámide (...) Von Daniken empleó la existencia de tales relaciones como base para argumentar que la tierra había sido visitada por extraterrestres inteligentes en el pasado. 

Martin Gardner destacó que las ideas de Taylor ponían de manifiesto "la enorme facilidad con la que un hombre inteligente, apasionadamente convencido por una teoría, puede manipular su objeto de estudio de modo que se conforme de forma precisa a las opiniones que mantiene". 

Las especulaciones numerológicas sobre las pirámides, todavía muy "sexys" para los redactores de periódicos y digitales con un relajado concepto de la racionalidad, según Nickerson también son una perfecta ilustración del sesgo de confirmación, uno de los más ubicuos e importantes del razonamiento humano.