13 oct. 2011

Por qué todavía desconfían de los ateos

Will M. Gervais, Azim F. Shariff y Ara Norenzayan han realizado el primer trabajo sistemático sobre los procesos psicosociales que subyacen a los prejuicios contra los ateos [PDF]. Los autores parten de la hipótesis de la "prosocialidad religiosa", según la cual las religiones pueden entenderse como instituciones culturales que evolucionaron para resolver el problema de la cooperación a gran escala entre grupos e individuos genéticamente no relacionados. En apariencia, la creencia en un Dios omnisciente y moralmente comprometido habría servido para resolver el problema de la cooperación y de los "free riders" al postular "monitores sobrenaturales" de la moral. Esto explicaría por qué "la mayoría de las personas que han vivido en grandes sociedades cooperativas a lo largo de la historia humana han creído en dioses vigilantes y moralizantes."

Es importante subrayar que el Dios omnipotente y ético no es una característica de las sociedades humanas "naturales" (de las sociedades de cazadores y recolectores o basadas en linajes segmentarios), sino una invención cultural bastante reciente, vinculada con la erupción histórica de las religiones "axiales". Desde esta perspectiva, rechazar las creencias religiosas deja de ser una curiosidad privada, dado que el ateísmo se percibe como como una señal moralmente errónea que origina la desconfianza social.

Gervais y sus colegas han diseñado seis estudios empíricos para poner a prueba la idea de que el origen del prejuicio antiateo es la desconfianza, no el disgusto u otros sentimientos sociales. Esta desconfianza estaría alimentada esencialmente por la religiosidad (medida según la importancia que los individuos atribuyen a Dios en sus vidas) y el efecto permanecería incluso entre los individuos que no están afiliados a ninguna religión (es decir, los no afiliados también desconfían más de los ateos).

A diferencia de los prejuicios contra los homosexuales,
los prejuicios contra los ateos se basan en la
desconfianza, no en el disgusto

Los prejuicios sociales contra los ateos en EE.UU son más fuertes que contra los homosexuales, las feministas, los afroamericanos, los judíos o los musulmanes. Un candidato político que se declarara ateo en los EE.UU tendría muchas menos posibilidades de ser elegido que un mormón, un hispano o un casado por tercera vez. En general, los cristianos norteamericanos tienden a desconfiar más de los ateos que de los creyentes de otras religiones debido seguramente a que el ateísmo es percibido como una amenaza más directa al orden moral, al destruir la referencia a un Dios moralizador y castigador. La desconfianza hacia los ateos es tan fuerte e irracional que sólo es equiparable a la que provocan otros grupos señalados claramente como poco fiables, como los violadores, según uno de los estudios basado en la "falacia de conjunción".

Las personas tienden a caer más en la falacia de
conjunción
con los ateos y los violadores

Todos estos datos llaman la atención sobre la fuerza de los prejuicios sociales contra los ateos, en particular habida cuenta de que no hay evidencias de que el comportamiento moral de los no creyentes sea significativamente distinto al de los creyentes (hace poco narrábamos el caso del aborto aquí), y también considerando que la muestra de estos estudios está restringida a los entornos socialmente menos conservadores de EE.UU. Ante semejante panorama, la noticia de la cancelación reciente de un acto público con Richard Dawkins en una localidad de Michigan, no es sorprendente.

Debido a que la religión ha sido entendida tradicionalmente como el fundamento de la moral social, la marginación y aún la persecución de los no creyentes ha sido una norma histórica. Todavía Locke, en su Carta sobre la tolerancia, publicada en 1689, recomendaba que los ateos "no deben ser tolerados de ningún modo". Estos prejuicios disminuyen sólo a medida que el estado moderno desarrolla fuertes instituciones seculares (tribunales de justicia, educación secular, estado del bienestar, etc) que en buena medida sustituyen el papel de la religión como referente moral tradicional. Pero los prejuicios contra los ateos no han desaparecido, sobre todo en aquellos países donde el papel político de la religión es más importante, y donde las creencias religiosas son más importantes en la vida de la gente.



ResearchBlogging.org Gervais, W.M, Shariff, A.F, & Norenzayan, A (2011). Distrust is central to anti-atheist prejudice Journal of personality and social psychology