31 ene. 2010

¿Realmente necesitan los niños un padre y una madre?

Junto con la oposición al aborto, el rechazo del matrimonio homosexual y del derecho de adopción por parte de parejas del mismo sexo quizás constituya el frente más cruento en la guerra cultural del conservadurismo religioso. Incluso Barack Obama reivindicó la paternidad indispensable en un discurso a la Iglesia Apostólica de Dios en Chicago: "Sabemos por las estadísticas que los niños que crecen sin un padre son cinco veces más propensos a vivir en la pobreza y a cometer crímenes, nueve veces más propensos a dejar la escuela y 20 veces más a terminar en prisión".

La creencia de que la ciencia social apoya esta visión está realmente extendida pero, como argumentan Biblarz y Stacey (2009), las evidencias son ambiguas e incluso contradictorias. Ante todo, porque los estudios que suelen citarse para avalar la afirmación de que los niños necesitan una madre y un padre se basan en estudios comparativos con familias monoparentales que no permiten aislar la influencia del género en la educación. De la misma forma, la afirmación de que "los niños que no viven con sus padres casados están en un mayor riesgo de sufrir abuso infantil" -maliciosamente empleada para denigrar el matrimonio gay- también sufre del mismo defecto: ignora los efectos reales de la paternidad homosexual.

Debido a que el acceso al matrimonio legal del mismo sexo es tan nuevo y raro, aún no disponemos de estudios que comparen los niños de las parejas casadas del mismo sexo y de sexo diferente. Es más, los investigadores han alcanzado un raro grado de consenso en torno al hecho de que las madres lesbianas están educando niños tan bien desarrollados, al menos, como los de padres casado heterosexuales. Adicionalmente, la mayor parte de los estudios sobre familia están de acuerdo en que, en las mismas circunstancias, dos padres (en una relación de baja conflictividad) generalmente proporcionan más recursos emocionales y materiales a sus hijos que un sólo padre. Estos estudios, sin embargo, no compararon los niños en las casas de parejas casadas con los niños educados por parejas del mismo sexo.

En contra de las creencias populares y de las afirmaciones dogmáticas, no existen evidencias empíricas capaces de identificar habilidades parentales dependientes del sexo (con la excepción de la lactancia). En definitiva, las evidencias no avalan que los niños necesiten "una madre y un padre", sino un entorno familiar formado por personas comprometidas, compatibles entre sí y dispuestas a invertir recursos materiales y espirituales en los niños. Más aún, basándonos exclusivamente en la literatura científica existente, las parejas formadas por dos madres parece que llevan una pequeña ventaja a las formadas por una madre y un padre, y quizás por dos padres.

Michael Lamb, jefe del departamento de psicología del desarrollo en Cambridge, acaba de dejarlo claro con ocasión de la lucha legal para vetar el matrimonio homosexual en California, apoyando la política de la Asociación Americana de Psicología (PDF) (Gracias a Hugo por el enlace) en este tema y la de otras asociaciones científicas que han tomado posiciones similares: "las parejas de padres homosexuales están tan capacitadas como las heterosexuales para proporcionar entornornos saludables a sus hijos".

Quienes niegan a las parejas del mismo sexo la capacidad de formar un matromonio legal o ser padres, no sólo se basan en mala ciencia, también suprimen la oportunidad de muchos niños de crecer en entornos por lo menos tan potencialmente saludables como los llamados "tradicionales".

Actualizado: 1-2-2010 


ResearchBlogging.org Biblarz, T., & Stacey, J. (2010). How Does the Gender of Parents Matter? Journal of Marriage and Family, 72 (1), 3-22 DOI: 10.1111/j.1741-3737.2009.00678.x