4 ene. 2009

El bus ateo llega a España

Yo soy de los que opina que el lema es mejorable: Probablemente Dios no existe. Disfruta la vida, incluso gramaticalmente. Prefiero sumarme a una tradición que interpreta la increencia como un aumento de la responsabilidad personal que en realidad no tiene mucho que ver, directamente al menos, con el hedonismo y con "disfrutar" de la vida. Hay varios "estudios" por ahí avalando aparentemente que los creyentes son más felices o que asistir a misa prolonga la vida, y esto también forma parte de la justificación moderna de la religión.

Pero siendo discutible este lema aún es peor la voluntad que demuestran quienes omiten el origen de esta campaña. Como recordamos en Cultura 3.0 (hace poco también en El País), la idea nace en Londres donde ya existía la costumbre de llevar publicidad religiosa a los autobuses, a veces con lemas poco conciliadores.

Para Libertad Digital la campaña representa sucintamente un episodio de la "ofensiva laicista" emprendida "contra la Iglesia". Esto lo publica un medio que presume de ser "Liberal", no dejemos de recordarlo, en contra de una campaña sufragada con contribuciones escrupulosamente voluntarias de particulares y asociaciones.

Siguiendo con la farsa y la ateofobia, y acaso alineándose con imanes y fundamentalistas que solicitaban una ley internacional para respetar la religión, a Pío Moa el anuncio le parece "muy ofensivo" para los creyentes y para "la inteligencia":
Al final, los profundos debates "científicos" de los ateos se resumen en estas chocarrerías, que vienen de Londres, creo; supongo que la cosa se le habrá ocurrido al cantamañanas Dawkins.
La "cosa" no se le ocurrió a Dawkins, sino a la periodista Ariane Sherin. Después se sumó la fundación Richard Dawkins, que consiguió recaudar los 100.000 euros que desbordaron todas las expectativas iniciales. Eludo mencionar otros comentarios del propio Moa, o sobre su idea de "debate" científico, precisamente para no llenar de "chocarrerías" esta bitácora.