14 dic. 2008

Pizarnik evolucionada

Felix Ares destaca en su libro sobre robots enamorados una de las viejas promesas que la inteligencia artificial se resiste a cumplir después de los años: la traducción instantánea. A diferencia de ganar partidas de ajedrez, una tarea relativamente sencilla para los ordenadores si se controla la "explosión combinatoria" de posibilidades en un juego con reglas sencillas, traducir textos humanos sigue siendo algo engorrosamente complejo y sensible al contexto.

La mayoría del sentido original se pierde en los programas de traducción, incluso tras minuciosas mejoras durante el último medio siglo. Sin embargo, hay excepciones y algunas consecuencias inesperadas. A veces la traducción artificial no sólo pierde, sino que gana y descubre elementos nuevos. Esto es lo que pasa en general con los poemas de Alejandra Pizarnik (1936-1972) después de "evolucionarlos" (español-inglés-español) con una conocida herramienta de Google.

Las promesas de la música:
Original: Detrás de un muro blanco la variedad del arcoiris. La muñeca en su jaula está haciendo el otoño. Es el despertar de las ofrendas. Un jardín recién creado, un llanto detrás de la música. Y que suene siempre, así nadie asistirá al movimiento del nacimiento, a la mímica de las ofrendas, al discurso de aquella que soy anudada a esta silenciosa que también soy. Y que de mí no quede más que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido. Es la música, es la muerte, lo que yo quise decir en noches variadas como los colores del bosque.

Evolucionado: Detrás de un muro blanco de la variedad de los colores del arco iris. La muñeca está haciendo en su jaula de la caída. Es el despertar de las ofertas. Un jardín recién creado, un llanto detrás de la música. Y si que suena, y nadie ayudará a la circulación del nacimiento, para imitar las ofrendas, el discurso que este nudo que soy también estoy en silencio. Y a mí que no hay más que la alegría de quien solicitó y obtuvo la entrada. Es la música, es la muerte, lo que quería decir en la noche variados como los colores del bosque.
Hay hallazgos especialmente asombrosos, como que la primera frase resulte más comprensible en la versión evolucionada, la transformación de "Es el despertar de las ofrendas" en el interesante lema comercial "Es el despertar de las ofertas" o el paso de "Nadie asistirá al movimiento del nacimiento" al más sugerente aún "Nadie ayudará a la circulación del nacimiento"...

O Cenizas:
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos.
que se transforma en un evolucionado poema electrónico:
El chip es Noche de Estrellas
Conmovido que me mira
muestra el odio de aire
embellecido su rostro
con la música.

Pronto nos iremos.
La posibilidad de que las máquinas terminarían produciendo mejores poemas que los bardos humanos, por cierto, también fué divisada en su momento por Stanislaw Lem.