23 dic. 2008

De Bercy al Aïd al-Adha

Nos engañó o quisimos engañarnos. Probablemente lo segundo. En Bercy (abril de 2007), Sarkozy quería "rehacer una república", reconstruir el estado dominando "las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares". Pero la "ciudadanía de deberes" y la liquidación de la herencia de Mayo del 68 se ha puesto realmente al servicio de una visión reaccionaria que lo que liquida es el ideal republicano.

La "laicidad positiva" pretendía devolver la religión "al corazón de la vida de la ciudad". Una actitud no ya neutral, sino francamente abierta al corporativismo religioso. Primero el católico, y más tarde el musulmán. Sarkozy el pasado 12 de diciembre en la fiesta de "Aïd al-Adha":
Con gran emoción me dirijo a vosotros con motivo de la celebración de Aïd al-Adha, la fiesta de ayuda mutua y de solidaridad en la cual cada uno de vosotros realiza un acto de voluntad divina y perpetúa la tradición del padre de las religiones monoteístas, esto es: Abraham. [...]

Relegados hace tiempo en la trastienda, los musulmanes ya pueden enarbolar orgullosamente su religión. Hoy en día, y de manera ya definitiva, el Islam forma parte íntegra de nuestro entorno cultural, económico y urbano. Para convencerse de ello, sólo hay que ver el número de mezquitas y centros culturales islámicos que se construyen o el número de comercios propios que se abren. Numéricamente, Francia dispone de la comunidad musulmana más fuerte de Europa.

El departamento de Seine-Saint-Denis, dónde vivís, es la comunidad más emblemática, puesto que el Islam incluso constituye la primera religión. Francia está, por supuesto, dispuesta a proseguir este esfuerzo a fin de permitir que el Islam se expanda en las condiciones más propicias. [...] Sé que Francia podrá contar con vuestra sagacidad y, sobre todo, con una mejor comprensión del mensaje coránico, que predica la paz y la tolerancia.
La fuente de la noticia es El Manifiesto, un medio "protofascista" cuya ideología lepenista encuentro personalmente repugnante. Pero el discurso de Sarkozy es real. El antiguo defensor de la república parece deseoso de que una de las ideologías más antirepublicanas del planeta continúe expandiéndose (¿a costa de quién?, cabría preguntar). ¿Por qué no se apela ahora a la ciudadanía de deberes? Pues por supuesto no se trata de negar la ciudadanía a los musulmanes, sino de exigir lealtad a los presupuestos básicos de una república moderna. Daniel Pipes recopilaba hace tiempo los deberes que Sarkozy debió tener en cuenta ahora:
  • Violencia: ¿Condenan la muerte de civiles en actos terroristas?
  • Modernidad: ¿Poseen las mujeres musulmanas derechos idénticos a los hombres? ¿Aceptan la validez de otras religiones?
  • Secularismo: ¿Deben poseer los no-musulmanes derechos iguales a los musulamanes? ¿Pueden abandonar estos su religión voluntariamente?
  • Pluralismo islámico: ¿Consideran que los sufies o chiíes son legítimanente musulmanes? ¿Es el Takfir una práctica aceptable?
  • Autocrítica: ¿Se acepta la investigación académica para elucidar el origen del Islam?
  • Defensa contra el Islam militante: ¿Se aceptan las medidas de seguridad contra el Islam militante y la Yihad Global?
  • Objetivos occidentales: ¿Se acepta que las naciones europeas son mayoritariamente cristianas o seculares, o bien se intenta transformarlas en naciones gobernadas por el Islam?
Y otra vez los medios pasando de puntillas.