5 may. 2008

Homosexuales no, ulemas sí

Parecen muy preocupados los de Religión en Libertad por denunciar el "liberalismo venenoso" de algunos obispos anglicanos que pretenden compatibilizar la homosexualidad con las sagradas escrituras. Llevan la noticia a la portada. Ni una sola palabra, en cambio, sobre los recientes acuerdos entre clérigos del Vaticano e Irán, "uno de los actos más extraños de la diplomacia reciente", de acuerdo con Spengler, que transcribe los puntos fundamentales de la declaración conjunta en su columna de Asia Times:
1. La fe y la razón son dos regalos ofrecidos por Dios a la humanidad.

2. La fe y la razón no se contradicen, aunque en ocasiones la fe puede situarse por encima de la razón, más nunca contra ella.

3. La fe y la razón son intrínsecamente no violentas. Ni la razón ni la fé pueden ser empleadas para la violencia. Sin embargo, a veces, ambas han sido utilizadas malévolamente para perpetrar violencia. En cualquier caso, estos hechos no pueden poner en duda ni la fe ni la razón.

4. Ambas partes están de acuerdo en cooperar para desarrollar la religiosidad auténtica, y en particular la espiritualidad, para promover el respeto hacia los símbolos sagrados y los valores morales.

5. Cristianos y musulmanes deberían proceder desde la tolerancia, reconociendo las diferencias, manteniéndose conscientes de las cosas que tienen en común, y dando gracias por ellas a Dios. Se les llama al respeto recíproco, esto es, a la condena de la burla de los credos religiosos.

6. Deberían evitarse las generalizaciones cuando se habla de la religión. Las diferencias entre las confesiones dentro de la Cristiandad y del Islam así como las diferencias en el contexto histórico son factores importantes que deben tomarse en consideración.

7. Las tradiciones religiosas no pueden ser juzgadas sobre la base de un único versículo o pasaje en sus respectivos textos sagrados. Se precisa una visión holística y un método hermenéutico adecuado para su correcta interpretación.
Si estos nuevos y asombrosos episodios de la Santa Alianza no arruinan definitivamente la viabilidad de un "rearme cristiano", o al menos de un "rearme católico" ante el Islam, ignoro qué puede llegar a hacerlo. L'Osservatore Romano llegó a recoger estos días el agradecimiento personal del presidente iraní, Ahmadinejad, por los esfuerzos romanos para evitar el aislamiento de la república islámica.

¿Y qué posibilidades reales tiene el Vaticano o el monarca saudí para desarrollar una "religiosidad auténtica", es decir, una religión natural, a no ser abjurando de sus fes respectivas? Respecto a la condena de la "burla" religiosa, el comentario más indicado en estos momentos es, como de costumbre, el de Sam Harris.

O tempora.