20 may. 2008

¿Creen realmente los católicos en la evolución?

Sería posible clasificar las confesiones religiosas en función del distinto grado en que rechazan la ciencia. En especial la ciencia de la evolución, es decir, la evidencia de que las especies evolucionaron a partir de ancestros comunes a través de un proceso físico de selección natural, parece ser difícilmente compatible con la visión del mundo como un diseño divino. Si bien Darwin no es el primero en proponer una teoría de la evolución, la ingeniería divina y la "creación especial" aportaban el saber convencional de la cultura cristiana hasta Darwin, desde que Tomás de Aquino formulara su famosa "quinta vía" en el siglo XIII hasta la teología natural de Paley (1802), reconocida todavía hoy como la obra maestra del diseño inteligente. Desde entonces, la crítica religiosa de la evolución se ha organizado siguiendo distintos caminos y estrategias.

No todos los antidarwinistas son iguales. Es evidente que el evolucionismo católico más sofisticado está bastante lejos del creacionismo protestante, que en sus versiones más duras aún asume que la tierra es una creación divina de una edad entre 6.000 y 10.000 años. Pero el teísmo católico nunca ha dejado de ser ambiguamente antidarwinista. La iglesia católica no es darwiniana sino wallaciana, es decir, se resiste sistemáticamente a reconocer la evolución de las cualidades morales y "espirituales" del ser humano como un proceso físico en último término, reservándose un trascendentalismo que aísla el "alma" (la del hombre, pero no la de los brutos) de la materia física. Paradójicamente, si los teístas católicos pueden plantearse dilemas como Dios o la materia, es porque (lo presumo, aunque puedo equivocarme) permanecen en un paradigma mecanicista del mundo físico. El alma como un "fantasma en la máquina":
En virtud de su alma espiritual, toda la persona, incluyendo su cuerpo, posee esa dignidad. Pío XII había destacado este punto esencial: el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él, pero el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios («animas enim a Deo immediate creari catholica fides nos retinere iubet»: encíclica Humani generis: AAS 42 [1950], p. 575).
Ubicada en esta tradición, no es anormal que la Iglesia celebre el año de Darwin...atacando el darwinismo. El argumentario espiritualista explota, en este sentido, tres falacias que sólo una tímida reverencia hacia la tradición teológica puede transformar en "argumentos" respetables: 1) Darwin no se ocupó del origen de la vida 2) La ciencia de la evolución no trata de la moral o del "espíritu" y 3) El paradigma "darwinista" es discutido por la propia comunidad científica.

En cuanto al origen de la vida (1), es todo un non sequitur asumir que se trata de un privilegio metafísico porque Darwin no se ocupara del tema en particular, y ello por mucho que hoy sigamos sin disponer de un consenso científico, sino sólo de algunas hipótesis empíricamente manejables. Por otro lado (2), Darwin sí bosquejó hipótesis y conjeturas naturalistas sobre el origen de la moralidad y de cualidades que no dudaríamos en calificar como "espirituales" en El origen del hombre (los libros de Darwin son muy citados pero poco leídos). Además, sólo se puede asumir el campo de la moralidad como otro privilegio metafísico cuando se ha ignorado previamente el desarrollo de la neuroética y otras aproximaciones naturalistas a la moral. Por último (3), si bien es muy discutido el significado de "darwinismo", los amigos del antidarwinismo empleados por los conservadores religiosos son rigurosamente seleccionados para presentar un cuadro fantasioso de crisis evolucionista, y en absoluto respresentan el statu quo de la biología científica.

La oposición específicamente cristiana a la evolución (física y moral) está muy lejos de ser una "mentira laicista". Es una insistente realidad desde hace 150 años.



ACTUALIZACIÓN: La alianza de "liberales" españoles (de los que "no se resignan") y creacionistas continúa. Ahora sabemos que un colaborador de Red Liberal se pasa al Discovery Institute: Dios los diseña y ellos se juntan.