25 ago. 2007

Asimov y las religiones

La Fundación ha alentado asiduamente esta ilusión. Hemos puesto todo nuestro respaldo científico detrás del engaño. No hay festival que el rey no presida rodeado por una aureola radiactiva que ilumina fuertemente todo su cuerpo y se eleva como una corona sobre su cabeza. Cualquiera que lo toque se quema gravemente. Puede moverse de un sitio a otro por el aire en momentos cruciales, supuestamente por inspiración del espíritu divino. Llena el templo con una nacarada luz interna sólo con hacer su gesto. Estos sencillos trucos que realizamos en beneficio suyo son interminables, pero incluso los sacerdotes creen en ellos, a pesar de llevarlos a cabo personalmente.

- Isaac Asimov, Fundación