20 ene. 2014

La magnificencia de sus pirámides

Pero ciertamente tal antigüedad no dejó mucha sabiduría en los egipcios mediterráneos. En tiempos de Clemente de Alejandría, tal y como narra en su Miscelánea. sus así llamados libros “sacerdotales” estaban en circulación en número de cuarenta y dos, y contienen los mayores errores en filosofía y astronomía. En su discusión sobre medicina hermética Galeno considera que su medicina es pura charlatanería y estupidez. Su moralidad era disoluta, puesto que no sólo toleraba a las prostitutas, sino que las hizo respetables. Su ideología estaba repleta de superstición, magia y brujería. Y la magnificencia de sus pirámides y otros monumentos bien podría haber surgido de la barbarie, que se lleva bien con lo gigantesco. La escultura y la artesanía egipcia aún hoy son consideradas extremadamente bastas. Porque la delicadeza es el fruto de la filosofía, donde sólo los griegos, con su nación de filósofos, brilllaron en todas las bellas artes descubiertas por el genio humano: pintura, escultura, artesanía, y el arte del relieve son los más delicados porque están obligados a abstraer las superficies de los cuerpos que representan.

– Giambattista Vico, La ciencia nueva (1744)