16 ene. 2014

Ateos inteligentes, ateos estúpidos

Según los grandes números, los no creyentes tienden a ser más inteligentes que los creyentes. Se han propuesto varias explicaciones (Zuckerman, et al. 2013): 1) que la gente inteligente sea menos conformista y por tanto se resista más a los dogmas religiosos; 2) que la gente menos creyente tienda a tener un estilo cognitivo más analítico que intuitivo, y por tanto más demandante desde el punto de vista de la inteligencia y 3) que la gente más inteligente tenga menos necesidad de las compensaciones psicológicas que propociona la religión (como autocontrol o autoestima).

Sin embargo, cuando miramos a los detalles de la distribución de la inteligencia en ateos y creyentes podemos llevarnos una sorpresa: Esto es, que hay muchos más ateos que creyentes en los extremos positivos y negativos de la inteligencia. Más ateos muy inteligentes, y más ateos muy estúpidos. Los ateos "listos" orbitan en torno a los 128 puntos de CI mientras que los ateos "estúpidos" lo hacen alrededor de los 70 puntos. Son resultados realmente llamativos.


Distribución del CI entre ateos y creyentes. Fuente: Vox Populi


La distribución de la curva de los creyentes es prácticamente opuesta; hay muchos creyentes en la media de la distribución (unos 100 puntos de CI) y muchos menos en los extremos positivos y negativos. La distribución de las dos curvas podrían ser compatible con lo que Baumeister llama “el patrón de extremismo masculino”. Es decir, las diferencias de género en el ateísmo, favoreciendo a los hombres, podrían explicar una parte importante (cuánta, no lo sabemos) de la discrepancia en la distribución.

Las causas del ateísmo podrían ser multifactoriales, interviniendo razones sociales e históricas (no es lo mismo ser ateo en EE.UU que en Suecia), cognitivas (mayor o menor aversión al riesgo) y evolutivas (los ateos podrían estar atraídos en general por las ideas evolutivamente novedosas, como argumenta Satoshi Kanazawa). Una limitación a tener en cuenta es que la gráfica se basa en los datos de EE.UU (GSS), por lo que los resultados podrían variar algo en Europa, donde la increencia es socialmente mucho más aceptable y por tanto ser ateo es menos arriesgado.