25 nov. 2013

¿Por qué son ineficaces las políticas contra el maltrato doméstico?

Juan Ignacio Pérez se pregunta en Twitter por qué son ineficaces las políticas para combatir el maltrato y asesinato de mujeres. Y la respuesta, en cierto modo implícita, es que las políticas públicas contra el maltrato doméstico intrafamiliar, incorrectamente denominado "de género" o "machista", no se basan en evidenvias, sino en una combinación de cruzada ideológica y pseudociencia constructivista social. Desde luego esto forma parte de la tendencia más amplia entre los políticos a basar sus decisiones en intuiciones y revelaciones, no en ciencia.

Por otra parte, el marco de la pregunta es sesgado. A pesar de que la ONU se empeña en celebrar hoy el "Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer", lo cierto es que la violencia doméstica y la violencia en general afecta también a las personas con pene. También afecta a los hombres, a los chicos y a los niños. Y a veces, a menudo incluso, les afecta más.

Una de las contribuciones más substantivas al estudio de la violencia doméstica se debe a Murray Straus, profesor de sociología y jefe del laboratorio de investigación familiar en la universidad de New Hampshire, en EE.UU, y que lleva décadas estudiando este asunto. Straus estuvo hace poco en España, impartiendo una conferencia en la Universidad Abierta de Cataluña, intervención poco conocida si no suprimida por la prensa de nuestro país. Las conclusiones de Straus son una bomba en medio de la ideología de género, ya que los datos que maneja evidencian consistentemente que la violencia intrafamiliar no es sistemáticamente perpetrada por las personas con pene, sino que estas también son víctimas: "durante más de 25 años se han puesto en tela de juicio, a veces con acritud, las investigaciones que demuestran que las mujeres ejercen la violencia física contra sus parejas masculinas en una proporción similar a la ejercida por los varones contra sus parejas femeninas. Sin embargo, los datos de casi 200 estudios son concluyentes". Las evidencias muestran que sólo una pequeña parte de la violencia familiar es explicada por la "dominación patriarcal". En su mayor parte, la violencia doméstica es bidireccional y simétrica (aquí tienen un resumen de los estudios en español).

¿Por qué el público y los políticos (y los periodistas) prefieren no enterarse? Excusando el obvio entramado de intereses creados e incentivos, en parte no se enteran porque la investigación contraria a las premisas ideológicas dominantes es sistemáticamente suprimida o amenazada. Esto puede resultar sorpendente. ¿No vivimos en la "sociedad abierta"? El mismo Straus explica concienzudamente qué tácticas son empleadas, pasando revista hasta siete "métodos": 1) suprimiendo las evidencias, 2) impidiendo que se obtengan datos contrarios a la teoría de dominación patriarcal, 3) citando estudios que sólo tratan sobre violencia perpetrada por hombres, 4) concluyendo que los resultados de un estudio apoyan las premisas del feminismo cuando no lo hacen, 5) apelando a la falacia de "evidencia por cita", 6) obstruyendo la finanación pública de programas de investigación ideológicamente molestos y, 7) si todo esto falla, cosa que ocurre a menudo, acosando y persiguiendo personalmente a los investigadores: ¡Neomachistas!. Lean el artículo entero, carece de desperdicio.