27 nov. 2013

¿Es malo que la filosofía esté “dominada” por hombres?

"Nuez de Adán"
Un profesor de filosofía en una universidad de Londres se pregunta, en The Guardian, cómo podemos terminar con la dominación masculina de la filosofía. El artículo forma parte de una larga trama, y de una moda difícil de resistir, dado que casi cualquier crítica será inmediatamente rechazada como “sexista” o como una evidencia de formar parte de la conspiración masculina para mantener a las mujeres en posición de inferioridad. Yo creo que la “competencia intraelite” analizada por Turchin tiene mucho que ver con el éxito de las filosofías feministas, en apariencia tan enfrentado con las formas de pensar tradicionales. Al fin y al cabo los argumentos “antisexistas” (alerta: argumento ad hominem a la vista) pueden ser empleados fácilmente por hombres de status alto que desean librarse de competencia masculina en un mundo académico sobresaturado, incapaz de dar cabida a todos. Según Turchin, en realidad es esto lo que explica el origen de la polarización ideológica actual y por qué los radicales tienen hoy tanto éxito.

El contenido de este artículo en concreto se puede comparar con los argumentos que ha esgrimido públicamente la “emprendedora social” Anita Sarkessian (por cierto, muy bien respondidos en esta serie de videos) para criticar la dominación masculina de los videojuegos. Para Sarkessian los videojuegos son demasiado violentos y poco hospitalarios con las mujeres y para Wolf, el profesor londinense, los filósofos son demasiado rudos argumentando:

La filosofía sigue siendo la disciplina más dominada por los hombres en las humanidades, tanto en su población como en sus métodos combativos. La instrucción en filosofía a menudo consiste en ser reprochado por cometer errores tan pequeños que necesitan ser puestos bajo una lupa para ser vistos. En el peor de los casos, filosofía es algo que haces en contra de tu oponente. Tu cometido es hacer la interpretación más miserable posible del punto de vista del otro y mostrar lo absurdo que es. Y repetirlo hasta la extenuación. 

Hay demasiadas muertes en los videojuegos y demasiadas ansias de victoria (lo llaman “racionalidad instrumental”) en la filosofía.

Leyendo esta descripción da la impresión de que las facultades de filosofía son campos de entrenamiento espartanos donde se enseña a robar y a beber sopas de sangre antes de la batalla. Y el mismo hecho de que esté escribiendo esto aquí y ahora es quizás una prueba de haber sido adiestrado por esta inhumana disciplina intelectual.

Igual que Sarkessian y las “epistemólogas feministas”, los ideólogos de género en filosofía critican el estilo “masculino” de la filosofía, por lo visto demasiado agresivo y despreocupado por las emociones de los demás. Para Allison Jaggar, por ejemplo, el patriarcado ha sexualizado la ciencia (mutatis mutandi de la filosofia), favoreciendo "modos masculinos de razonamiento moral que enfatizan las reglas, los derechos, la universalidad y la imparcialidad, por encima de modos femeninos de razonamiento moral que enfatizan las relaciones, las responsabilidades, la particularidad y la parcialidad.” Según esta "ética feminista", exaltada frente al sexismo de los filósofos, un “intelecto independiente, basado en la universalidad de los derechos y que es capaz de aplicar normas imparcialmente de modo que respete la autonomía de los individuos, es un constructo patriarcal de opresión masculina”.

Por lo visto el modo de resolver este problema es haciendo que hay menos hombres en filosofía. Es la misma tendencia cultural defendida por Rosin donde las virtudes masculinas son sistemáticamente denigradas y las virtudes femeninas, capaces de ablandar el duelismo masculino, son sistemáticamente exaltadas como más modernas y racionales.

"Gatillos bajo control" (1955)

Lo cierto es que la infrarrepresentacion en disciplinas académicas sólo se plantea como problema cuando las personas infrarrepresentadas no tienen pene. En caso contrario no se siente necesidad de hacer cambios. Por ejemplo, no se siente como un inconveniente que las humanidades y la psicología sean disciplinas crecientemente dominadas por mujeres, aunque las personas con una mayor prominencia laríngea sigan escalando comparativamente más en sus carreras. Pero esto, como hemos mostrado otras veces, no es en absoluto una evidencia de que haya una discriminación sistemática ni una conspiración masculina. Las diferencias de género, de por sí, no son nada malo.

Mantener la filosofía libre de ideología siempre ha sido una tarea penosa y desagradecida, pero no creo que los ideólogos de género se salgan con la suya ahora.