7 oct. 2013

Hombres en guerra: Antes, durante y después

Foto: Lalage Snow (Fuente)

Los hombres hemos heredado de nuestros ancestros primates sentimientos agresivos y un fuerte deseo de dominio y territorialidad. Probablemente, la guerra ha desempeñado un papel importante en la evolución humana, paradójicamente haciéndonos más pacíficos en los tiempos modernos. Richard Wrangham habla del "macho demoníaco". Pero el olor de la victoria, el disfrute de la venganza o las tendencias para deshumanizar a los extraños no son la única cara del carácter masculino. En su libro sobre la deshumanización, David Livingstone Smith subraya la ambivalencia de este carácter y pasa revista a algunas consecuencias psicológicas de la agresión.

Los desórdenes por stress postraumático, en particular, son algo así como el reverso de las éticas guerreras. Se sabe, por ejemplo, que el superior miedo de los soldados a matar que a ser matados está en la base de muchos fracasos en combate. El adiestramiento militar suele ser imperfecto doblegando los sentimientos morales más fuertemente inculcados, al menos en nuestra cultura (las cosas podían ser distintas, para poner un ejemplo, en la Esparta clásica, o en la Nueva Guinea actual), según los cuales, matar y torturar está mal. El daño psicológico y la culpa del combate son resultados comunes. Estudios muestran que hay una correlación "altamente significativa" entre las muertes en combate y los síndromes postraumáticos y todo tipo de desórdenes psicológicos. Y, por supuesto, tenemos el suicidio: "en los Estados Unidos, los veteranos tienen el doble de probabilidades con respecto a la población general de suicidarse, y los estudios sugieren que los suicidios de los veteranos a menudo están relacionados con sentimientos de culpa" (Pág. 233).

El fotógrafo Lalage Snows lleva varios meses retratando a soldados en Afganistán mostrando sus rostros en el antes, durante y después de la guerra. Estos son en cualquier caso supervivientes: "no muertos". Los ingenieros sociales tal vez deberían fijarse en esta "brecha de género": más del 99% de los muertos en combate siguen siendo hombres.