4 sept. 2013

¿Por qué los ojos y la piel clara son rasgos más atractivos?

Charles Darwin creía que las diferencias producidas por la selección sexual en las poblaciones humanas podía causar que existieran diferentes nociones de belleza, es decir, de que “cada raza posea su propio ideal innato de belleza”. Peter Frost (2008) sostiene un punto de vista alternativo: la noción de belleza es universal, pero la selección sexual no ha actuado con la misma fuerza en todas las poblaciones humanas, dando lugar a diferencias físicas significativas y diferencias en la percepción de rasgos atractivos. Frost conjetura que las nuevas condiciones ambientales con las que se encontraron los hombres euroasiáticos después del éxodo africanos, principalmente en el “ártico continental”, hizo que los hombres lo tuvieran más difícil para proveer a segundas esposas con sus niños, dado que las mujeres no podían recolectar comida en los inviernos más fríos. Esto habría provocado una menor disponibilidad de los hombres, con respecto a las zonas tropicales, y una intensificación de la competencia intrasexual femenina, que últimamente habría dado lugar a diferencias apreciables relacionadas con rasgos físicos como la piel clara, la longitud del cabello y una mayor paleta de color para los ojos.

Presumiblemente, la razón por la que algunos rasgos europeos físicos, evolutivamente novedosos, son percibidos como más atractivos es “darwiniana”, no política. ¿Pero hay realmente evidencias de que algunos rasgos raciales sean más atractivos que otros? En realidad, sí que hay algunas.

Satoshi Kanazawa, en un célebre artículo que le costó la salida de Psychology Today debido a presiones conocidas, empleó datos con estudios de citas en las universidades de EE.UU que mostraban que los hombres y mujeres blancos eran considerados más atractivos. Otros estudios con bases de datos de citas online han llegado a una conclusión similar. Recientemente, un trabajo publicado en Evolutionary Psychology Journal no ha confirmado que existan fuertes preferencias hacia la propia raza en el atractivo sexual. En su muestra tanto los hombres occidentales como los asiáticos consideraron más atractivas las caras compuestas de mujeres blancas (aunque uno de los grupos asiáticos sí mostró preferencias hacia su propia raza en las caras no compuestas).

Diferentes evidencias casuales, como la existencia de técnicas de “blanqueamiento” de piel en todo el mundo o incluso nuevas técnicas para cambiar permanentemente el color del iris (y hacer que parezcan más "europeos"), corroboran aparentemente esta tendencia, aunque por supuesto también existen industrias si cabe más poderosas para “broncear” y oscurecer el tono de la piel blanca. Otra importante matización a este enfoque es que la selección sexual de estos rasgos físicos podría ser “dependiente de la frecuencia” y que varíe en función de qué rasgos se vuelven más predominantes en una población. Según esta visión, los ojos oscuros podrían ser preferidos en aquellas sociedades donde los ojos claros son mayoritarios.

Cambiando lo que haya que cambiar, en conjunto, resulta difícil negar que rasgos físicos como la piel y los ojos claros son considerados generalmente atractivos y que la razón con toda probabilidad radica en la selección sexual o en todo caso en accidentes evolutivos naturales.



Frost, P. (2008). Sexual selection and human geographic variation. Journal of Social, Evolutionary, and Cultural Psychology www.jsecjournal.ocrog Proceedings of the 2nd Annual Meeting of the NorthEastern Evolutionary Psychology Society