22 ago. 2013

Los hijos dentro del matrimonio podrían desaparecer dentro de 50 años

Shulamith Firestone (1945-2012) predijo el fin de la familia biológica hace más de cuarenta años, después de extender el análisis marxista hasta la "lucha de sexos", que consideraba más importante que la lucha de clases. Por entonces, la "revolución feminista" pasaba por abolir la reproducción natural y, de paso, la paternidad, poniendo término por fin a milenios de opresión sexual masculina. Una idea en cierto modo apoyada por los sociobiólogos (ver Sarah Blaffer Hrdy) (PDF).

Exceptuando notables excepciones, que reivindican la tradición del "feminismo maternal", las ideas de Firestone son todavía influyentes. Pero es más que dudoso que las expectativas luminosas de la llamada "liberación" sexual  y femenina estén dando los frutos deseados.

Nigel Barber pasa revista a algunos datos interesantes. A lo largo de toda Europa, el nacimiento de niños por parte de madres solteras se ha duplicado desde la década de los 90 (de un 17.4%, de por sí importante, a un estratosférico 38.3% del total de nacimientos). Los cambios parecen afectar aún más a los países europeos, desde las más descreídas Holanda o Bélgica hasta las "católicas" Malta, Irlanda y, por supuesto, España (el 34.4% de las madres españoles tuvieron hijos siendo solteras en 2012).

Este cambio es profundo y evolutivamente novedoso. El nacimiento masivo de niños sin paternidad asignada socialmente rompe con lo que Malinowski, en Sex, culture and myth (1962), llamó una "ley sociológica universal" (citado por Murray en Coming apart. The state of white America 1960-2010), es decir, el principio de que "ningún niño debe ser traído a este mundo sin un padre".

Las dos explicaciones candidatas para este aumento son el declive del matrimonio y la incorporación de la mujer al trabajo. Las mujeres cada vez inician más divorcios y están obligadas a soportar mayores cargas laborales, lo que retrasa o dificulta la crianza de los hijos.

En Estados Unidos, también según los datos de Murray, este tipo de nacimientos afectaría más a las mujeres que están en una situación socioeconómica peor y han recibido menos educación:

No importa cuál sea el resultado que se examine, calidad de la relación entre madres e hijos, conducta externalizada en la infancia (agresión, delincuencia o hiperactividad), delincuencia en la adolescencia, problemas en la escuela, abandono, salud emocional y cualquier otra medida sobre lo bien o pobremente que lo hacen los niños en la vida, la estructura que produce mejores resultados para los niños, en promedio, son dos padres biológicos que permanecen casados. Los padres divorciados producen los siguientes mejor resultados. Si los padres se vuelven a casar o permanecen solteros hasta que crecen los niños no supone ninguna diferencia. Las mujeres que nunca se casan producen los peores resultados. Todas estas afirmaciones se mantienen después de controlar el status socioeconómico de la familia. No conozco ningún otro conjunto de hallazgos importantes que sean tan ampliamente aceptados por los científicos sociales que están al tanto de la literatura técnica, sean progresistas o conservadores, y aún así son ignorados ampliamente por los programas de noticias, y por los escritores de editoriales de los mayores periódicos, y por los políticos de los dos partidos mayoritarios (Pág. 159).

Esta relación entre madres solteras y un pobre status socioeconómicos no es tan directa en Europa, principalmente porque los "estados del bienestar" permiten todavía la crianza de hijos en estas circunstancias evolutivamente tan extrañas.

Según la estimación de Barber, en algunos países europeos los hijos nacidos y criados dentro del matrimonio podrían desaparecer dentro de 50 años. Barber también es conocido por predecir el fin de la religión, como opción social mayoritaria, para más o menos las mismas fechas, lo cual apoyaría la sombría idea de que secularización y crisis demográfica son dos fenómenos fuertemente relacionados. Parece que nos encaminamos hacia un nuevo mundo lleno de solteros y regido por un secularismo de supermercado. Siniestro panorama que habría repugnado profundamente, no ya a oscuros clérigos, sino -según creo- a ilustrados radicales del tamaño de Holbach ("Una nación corrupta se llena de solteros") y la mayor parte de los filósofos "seculares" de la antigüedad.