9 ago. 2013

Dawkins dice otra verdad incómoda

Hablar mal de Richard Dawkins es un deporte muy practicado y desde las más pintorescas posiciones. Empezando por la publicación de El gen egoísta (1976), que era simplemente una versión para el público de la visión "genocéntrica" de la evolución, formulada bastante antes, y que despertó toda clase de variopintos reproches. Los críticos de la izquierda llegaron a acusar al libro de fomentar la victoria electoral de Margaret Thatcher en el Reino Unido. Dawkins ha seguido publicando libros de éxito desde entonces, a veces sobre temas muy controvertidos, como El espejismo de Dios (2006), también un resumen popular de argumentos ateos ya conocidos.

Naturalmente, algunas críticas a los trabajos de Dawkins son justas y más o menos "científicas", pero el tono habitual de otras sigue siendo francamente inexplicable.

Por mencionar algunos episodios, Dawkins fue acusado por proceder de una familia esclavista en febrero del año pasado, y fue descrito como un "supremacista blanco" por la activista secular negra Sikivu Hutchinson, durante el evento "Women in secularism" de 2011, la nueva oleada de "escepticismo" feminista tras el conocido como "escándalo del ascensor" en el que también intercedió el propio Dawkins.

La última polvareda ha sido levantada por este "tweet" (explicado, junto con el subsiguiente "debate" por el propio autor aquí):


Lo cual es, fundamentalmente, un hecho. El "mundo musulmán" realmente no ha producido ningún avance científico significativo al menos desde el siglo XII (e incluso entonces el supuesto esplendor de la ciencia islámica ha sido muy exagerado por motivos no muy difíciles de adivinar). No es sorprendente que no existan premios nobeles afiliados a esa religión. Lejos del idilio científico con el que algunos sueñan, la verdad es que la actitud más frecuente del Islam con respecto a la ciencia natural es un desprecio activo y militante.

Para los guardianes del dogma multicultural, que exige la equiparación de lo que es desigual, sin embargo, el modesto "tweet" del biólogo inglés es incluso un signo de "intolerancia". Para poner un ejemplo local, Saenz de Ugarte exige en eldiario.es "criterios científicos para hacer observaciones sobre millones de personas". Cualquiera que no pertenezca a esta extraña secta se puede preguntar qué "criterios científicos" exactamente contradice decir algo que es cierto.

La moraleja es nítida: no importa lo cierto que sea algo, si ofende a determinados colectivos, en particular de gente lo bastante virtuosa como para no ser europea, entonces no debe decirse.