13 feb. 2013

¿Te hace más conservador la psicología evolucionista?

Leda Cosmides y John Tooby

En La tabla rasa, hace más de 10 años, Steven Pinker (él mismo ideológicamente liberal) popularizó la idea de que las ciencias modernas de la evolución podrían resultar a fin de cuentas mucho más favorables a la “visión trágica” o conservadora que a la “visión utópica” o progresista. Charles Murray es todavía más conciso sobre la repercusión ideológica de la ciencia: la psicología evolucionista, la neurociencia y las ciencias modernas de la cognición darán en los próximos años el golpe de gracia definitivo a las ciencias sociales y la visión “progresista” dominante en las décadas recientes: “todo lo que asociamos con la frase políticamente correcto se vendrá eventualmente abajo”. Específicamente, de acuerdo con Murray, descubriremos 1) que la responsabilidad es una parte indispensable de la motivación humana, 2) que existen diferencias en los perfiles cognitivos de los grupos humanos, en función de la edad, el género, la etnia o la clase social, 3) que la creencia en el libre albedrío es esencial para el bienestar humano, y 4) que los seres humanos realmente poseen libre albedrío “en un profundo sentido neurológico”.

Desde sus inicios en la universidad de California, Santa Barbara, la psicología evolucionista es una de esas nuevas disciplinas científicas que ha llegado a asociarse con una “conspiración conservadora”. Las sospechas sobre los motivos ideológicos de los psicólogos evolucionistas de hecho son recurrentes, y es habitual que las críticas que afronten mezclen motivos metodológicos y morales al mismo tiempo. Realmente, da la impresión de que sólo es “buena ciencia cuando confirma nuestra visión del mundo”.

El hecho de que Murray, Pinker o Wilson apoyen conclusiones conservadoras y libertarias no es una evidencia de que los psicólogos evolucionistas realmente formen parte de una conspiración ideológica, sin embargo. La única tentativa de poner empíricamente a prueba la hipótesis de los “adaptacionistas como conspiradores de derechas” se ha publicado en 2007 (Tybur et al.). En una muestra de 168 estudiantes de doctorado norteamericanos, los resultados mostraron que, de hecho, los “adaptacionistas” (se supone que más proclives a aceptar los presupuestos teóricos de la psicología evolucionista) son políticamente mucho menos conservadores que el ciudadano medio de EE.UU, y no más conservadores que los estudiantes no adaptacionistas. Contrariamente al estereotipo de que la psicología evolucionista emplea métodos poco científicos, los autores también averiguaron que los adaptacionistas “empleaban métodos más rigurosos, progresistas y cuantitativos en el estudio de la conducta humana que los no adaptacionistas”.

Luego, no parece ser cierto que la psicología evolucionista por sí misma te haga más “conservador”.

Otro problema con esta hipótesis de la "conspiración" ideológica es que la definición de “conservadurismo” no es fácil de establecer, y hay diferencias sensibles a la cultura. Una clave probablemente radica en la explicación que dan Baumard y colegas sobre las diferencias en el valor que dan europeos y americanos a la redistribución económica de recursos. Por lo visto, los europeos somos más propensos a apoyar medidas políticas de redistribución debido a que percibimos que vivimos en una sociedad más injusta, no debido a que estamos más preocupados por la justicia, ni a que seamos más “progresistas”. Esto podría explicar por qué los conservadores europeos siguen siendo más “socialdemócratas” y menos “libertarios” que los americanos, una discrepancia que desde luego no tiene una explicación fácil desde presupuestos “científicos” y evolucionistas pese a lo que parece presumir Murray.