14 oct. 2012

Eben Alexander: El neurocirujano que creyó ver el cielo

Las historias sobre escépticos arrepentidos son un género apologético muy conocido y exitoso. Hoy en día, coinciden en su difusión tanto medios de corte conservador religioso, como los llamados "periodistas de misterios". Conjuntamente, nos venden estos días la historia de Eben Alexander, en la portada de Newsweek, como la travesía de un prestigioso neurocientífico de Harvard, desde el ultraescepticismo a la creencia religiosa, después de padecer un coma y una "desconexión" cerebral confirmada y experimentar una especie de visión divina: "No creía en el cielo, ahora sé que existe".

Prácticamente ni uno de los detalles de esta historia es cierto o exacto.

1) Eben Alexander no era un "ultraescéptico", ni siquiera un escéptico en el sentido filosófico normalmente aceptado, antes de tener su "experiencia cumbre". Él mismo se describe en Newsweek como un "cristiano fiel", aunque "más de nombre que realmente de creencia".

"El cielo es real".

2) Eben Alexander es más bien un neurocirujano que un "neurocientífico". Los neurocirujanos pueden considerarse "neurocientíficos", pero no tienen por qué tener el entrenamiento teórico preciso de la función cerebral para respaldar las afirmaciones publicadas por Alexander.

3) Lo más importante de todo: No hay pruebas de que el cerebro de Alexander estuviera realmente "desconectado" durante su experiencia mística. Hay un magnífico comentario acerca de esta falta de pruebas por parte de Mark Cohen, en el también estupendo artículo de Sam Harris sobre este mismo asunto. Cohen califica la historia de Alexander como una "interpretación poética que no está apoyada por evidencia de ninguna clase". Añade:

El coma no equivale a la "desactivación de la corteza cerebral", el "apagado de las funciones cerebrales de orden alto" o "lac completa inactividad de la corteza". Estas cosas describen la muerta cerebral, una condición letal al ciento por ciento (...) No estamos al tanto de los registros de sus encefalogramas, pero una alta actividad alfa es común durante el coma. Y también es común un encefalograma "plano". Los encefalogramas pueden parecer planos incluso en presencia de alta actividad, cuando la actividad no es sincrónica. 

Según Cohen, pionero del campo de la neuroimagen e investigador en UCLA, no hay nada esencialmente especial en el caso de Alexander y en definitivas cuentas tampoco hay pruebas de que su corteza cerebral realmente haya sufrido una "desconexión".

Todavía no tenemos una explicación neurobiológica totalmente satisfactoria sobre la conciencia. Incluso, algunos filósofos de la mente próximos al materialismo, como Jaegwon Kim, admiten que la conciencia está fuera del fisicalismo. Pero la experiencia de Alexander en ningún caso puede aceptarse como una prueba de que "la conciencia existe más allá del cuerpo".

Alexander publicará próximamente un libro intentando explicar por qué este tipo de experiencias ponen en riesgo la "visión materialista de la mente y el cuerpo". Los apologistas religiosos y los vendedores de misterios seguirán contando su historia como una travesía heroica hacia la religión, o hacia la espiritualidad. También es posible que Alexander venda muchos libros y que termine aspirando al premio Templeton. Pero el "paradigma" científico no va a verse alterado a consecuencia de su experiencia, nada inusual. Los científicos utilizan desde hace siglos algo que se describe normalmente como "metodología naturalista" para intentar probar si una afirmación es científicamente cierta. Es lo que ha llevado a la ciencia al punto en que nos encontramos. Y las experiencas místicas privadas no cuentan como pruebas científicas, por significativas que sean para quienes las experimentan, y por mucho que las reporten distinguidos neurocirujanos que han estudiado en Harvard.