7 sept. 2012

Rompiendo con el ateísmo popular

Intenta explicar en un foro de ateísmo popular que el ateísmo podría tener alguna relación con el autismo. Intenta comentar, en el tono más amable y neutral posible, las conclusiones de un artículo científico revisado que haya sido bien recibido por la prensa conservadora (como este), intenta debatir sobre los posibles efectos adversos del ateísmo, o de la secularización, ¡o del feminismo!. Intenta explicar, en suma, cualquier cosa sobre la ciencia actual del ateísmo. Experimentarás los mismos mecanismos tribales de defensa característicos de un foro de fervorosos creyentes.



La falacia tribal: "Mis oponentes políticos creen que p. Luego no p."

El ateísmo popular es ya un culto dogmático. Por propia experiencia, argumentar con una mayoría de sus adeptos sobre temas sensibles y “valores sagrados” plus sólo tiene el efecto de recrudecer los aspectos sentimentales del debate y, finalmente, precipitar una rápida evacuación antes de que haya efusión de sangre.

Usualmente, el ateísmo popular es un ateísmo ideológico que experimenta una insuperable dificultad para distinguir entre las expectativas y la realidad, y el implacable y desencantador papel que debe desempeñar la ciencia en todo esto. Como casi siempre  girlwriteswhat (19:45 en adelante, no tiene desperdicio) encuentra exactamente las palabras que andaba buscando:

El ateísmo es un compromiso con la verdad objetiva, por desagradable, agradable, fea, bonita, beneficiosa o perjudicial que sea. El ateísmo se preocupa por la objetividad y la realidad, no por las consecuencias. Se preocupa por los hechos, no por los sentimientos. Se preocupa por las evidencias, no por el mayor bien. Si existieran evidencias empíricas de que el teísmo crea una sociedad más próspera y justa, aún sería una atea. Si existieran evidencias históricas convincentes de que el ateísmo está asociado con un incremento de la pobreza, de conductas antisociales, de sufrimiento, guerras, violencia o ETS, ¿sabes? Aún sería una atea.

Aunque yo sí creo que la secularización es, en general, una cosa positiva, después de estos años ya no puedo estar tan seguro de que el ateísmo como movimiento popular, el “ateísmo escarlata”, sea una buena idea. Hay que considerar seriamente que el ateísmo filosófico, por oposición al ateísmo ideológico (también hay una diferencia entre la teología sofisticada y la religiosidad popular, pero esa es otra historia), sea apto para una minoría dentro de una minoría. Quizás sería preferible que el resto siga obedeciendo a los obispos.