14 sept. 2012

Por la separación de Etnia y Estado

Manifestación independentista en Barcelona

Merece la pena ver a Ayaan Hirsi Ali explicando en una convención atea australiana por qué la "primavera árabe" se ha convertido en un "invierno islamista".

Por desgracia, la rampante islamización y el empobrecimiento del Mediterráneo nos afecta como ciudadanos españoles más de lo que se presume, dados los sorprendentes rasgos en común que exhiben los movimientos de protesta árabe, exaltados al principio por adalides de la democracia occidental, y los movimientos separatistas en España. Los independentistas vascos o catalanes, a pesar de sus gesticulaciones europeístas y otros patéticos intentos de identificarse con el "Norte", en realidad están muy cerca de los "hermanos musulmanes".

Islamistas y separatistas están de acuerdo en que el estado-nación liberal no es bueno o es insuficiente para ellos. Islamistas y separatistas están de acuerdo en su disgusto por la democracia liberal representativa. Islamistas y separatistas están de acuerdo en que el Estado debe asociarse con un principio sagrado: religión o etnia. Islamistas y muchos separatistas incluso están de acuerdo en opiniones geopolíticas importantes, como que Israel debería desaparecer del mapa.

Si se incluye el imperativo de separar el Estado de la Etnia en una definición actualizada de laicismo, tanto las protestas árabes como los separatismos ibéricos pueden englobarse dentro de una reacción común en contra del estado secular y de la democracia representativa tal como los hemos entendido hasta ahora. Acordémonos de esto que decía Rafael Aguirre (nadie ha hecho un diagnóstico más conciso y devastador sobre lo que pasa realmente) hace unos meses: "Creo que la descristianización en el País Vasco, sobre todo en determinadas zonas, no ha sido un proceso de secularización como en otros lugares de Europa, sino que ha dado nacimiento a una religión de suplencia, que absolutizaba la nación vasca." Es nuestro "invierno independentista" particular.

De no frenarse la oleada de antiliberalismo, y a decir verdad no parece encontrarse con demasiadas resistencias, se avecinan tiempos recios para las personas no musulmanas que vivan bajo regímenes musulmanes, y para las personas no nacionalistas que vivan bajo los nuevos regímenes políticos basados en la etnia. Blasfemar contra Dios o la etnia nos va a salir cada vez más caro.


Nota bene. El concepto de "etnia" ha sido muy criticado por los antropólogos culturales debido a que parece un sucedáneo de la "raza", que también ha sido drásticamente redefinido para ponerlo al día con la biología moderna. A efectos prácticos, la "etnia" tiene mucho que ver con el autoctonismo político, es decir, con la idea de que el poder debe devolverse a los presuntos autóctonos; a las personas "de aquí".