20 jun. 2012

Secularismo de los centros comerciales

Dentro del Instrumentum laboris [PDF] para el sínodo sobre la "nueva engalización", una especie de documento preparatorio a la reunión de los obispos católicos prevista para este otoño, se encuentra una distinción que incluso los humanistas seculares deberían tener en cuenta. Los obispos distinguen entre una versión fuerte y otra débil del proceso de secularización:

La secularización se presenta hoy en nuestras culturas a través de la imagen positiva de la liberación, de la posibilidad de imaginar la vida del mundo y de la humanidad sin referencia a la trascendencia. En estos años, la secularización no tiene tanto la forma pública de discursos directos y fuertes contra Dios, la religión y el cristianismo, aún cuando en algún caso estos tonos anticristianos, antirreligiosos y anticlericales se han hecho escuchar también recientemente. Como señalan muchas respuestas, la secularización ha asumido más bien un tono débil que ha permitido a esta forma cultural invadir la vida cotidiana de las personas y desarrollar una mentalidad en la cual Dios está, de hecho, ausente, en todo o en parte, y su existencia misma depende de la conciencia humana.

Es más, los obispos parecen entender que esta modalidad débil es más peligrosa que la fuerte. Es más peligrosa que Richard Dawkins y los demás "mosqueteros" ateos juntos. De hecho, todo lo recortado que se quiera por un marco proselitista, al estilo del "patio de los gentiles", los obispos atisban una posibilidad de "diálogo" con los no creyentes:

Purificando lo humano a partir de la humanidad de Jesús de Nazaret, los cristianos pueden encontrarse con los hombres secularizados que, no obstante todo, continúan preguntándose sobre aquello que es humanamente serio y verdadero.

Yo creo que podríamos llamar a esta amenazante modalidad, "secularismo de los centros comerciales", recogiendo un comentario reciente de Gregory S. Paul. Cabría cuestionar además si este secularismo tiene algo en común con las formas más positivas de la secularización, como se supone habitualmente, si está realmente en continuidad con los distintos "proyectos" de la Ilustración, o por el contrario supone también un desafío desde la perspectiva del humanismo secular. A fin de cuentas las cartas de Epicuro difícilmente se encuentran en los centros comerciales, y la supuesta indiferencia procedente de este secularismo débil afecta también al pensamiento secular, no sólo al religioso.