19 may. 2012

Invertir en educación es invertir en salud

Una clase sueca de 1965

El gobierno sueco desarrolló un experimento social masivo después de la 2ª guerra mundial, de esos que dan para una película sobre el despotismo ilustrado. Los ingenieros sociales dividieron más de 1 millón de niños en dos grandes grupos con el propósito explícito de mensurar los efectos de la educación en la salud; en uno de estos grupos se elevó la edad de escolarización obligatoria a 9 años, mientras que para el resto siguió siendo de 8 años. Según los resultados de un estudio que ha publicado PNAS la salud de los niños educados durante un año más mejoró: tenían un menor riesgo de mortandad entre los 40 y los 70 años, aunque ambos grupos tenían el mismo riesgo de mortandad antes de los 40.

Este experimento sirvió para implementar la reforma educativa sueca de 1962.

Es evidente que la dudosa moralidad del experimento hace que sea prácticamente irrepetible, pero según informan en Nature otros trabajos en una escala menor apoyan las mismas conclusiones.

En resumidas cuentas, cuidado con rebajar la edad de escolarización y otros experimentos por el estilo.