9 may. 2012

El periodismo de “misterio” es teología popular

El sputnik en "La glorificación de la Eucaristía" (1598-1614)

Hace tiempo que estoy convencido de que los escritores, periodistas y divulgadores de "misterios" en realidad son teólogos populares. En las alocuciones de Iker Jiménez sobre el "misterio" hay reconocibles vestigios de Rudolf Otto o Mircea Eliade. La ufología de Erich Von Daniken, David Icke o Salvador Freixedo es, en el fondo, angelología heterodoxa. Y las ideas providencialistas de los teólogos reaccionarios del siglo XVII gozan de buena salud en muchos escritores de "misterio" actuales (Javier Sierra: "La historia es incomprensible sin el factor sobrenatural"). Es posible que la visión que dan los ufólogos, astroarqueólogos o parapsicólogos populares sea delirante o indocta, pero a fin de cuentas es interesante averiguar por qué resulta más atractiva para una parte del público que la fría burocracia intelectual de los teólogos oficiales.

Para poner un ejemplo, uno de estos teólogos populares es John Calleman, popularizador de los mitos mayas, y autor de un libro que podría haber financiado el Instituto Discovery, o la fundación Templeton: The Purposeful Universe: How Quantum Theory and Mayan Cosmology Explain the Origin and Evolution of Life. Es fácil desdeñar este tipo de obras como simples disparates, "imposturas intelectuales", pero la verdad es que forman parte de un frente cultural más amplio contra la visión materialista del mundo, con la que muchas personas (normalmente educadas en un entorno religioso) parecen no sentirse cómodas. Es necesario conocer bien este trasfondo filosófico, que comparten desde teólogos sofisticados a "magufos", para no caer en descripciones simplistas y triunfalistas (y no por ser víctimas de un supuesto "espejismo racionalista"). Obras del estilo de Calleman tal vez sean teleología degenerada, pero la estirpe de sus ideas es muy antigua, y en la mentalidad popular están lejos de haber sido sustituida por el universo amoral y despersonificado de Spinoza, Holbach o Darwin.