18 abr. 2012

La evolución de la desigualdad

Aborígenes australianos, 1929

Si la igualdad fuera simplemente "natural" no se necesitarían tantas normas culturales para preservarla. Lo que caracteriza la política de las sociedades tradicionales sin estado son justamente este conjunto de normas culturales que tratan de evitar por todos los medios que el poder se separe de la sociedad. Ideas parecidas a las que desarrolló Pierre Clastres en su La sociedad contra el estado son ampliadas hoy por Christopher Bohem: Hierarchy in the forest: The evolution of egalitarian behavior. Peter Turchin resume este punto:

Un alto nivel de igualdad no ocurre simplemente porque los cazadores y recolectores sean pobres y no puedan acumular mucha riqueza (los chimpancés tampoco pueden acumular riqueza). No, la igualdad requiere un activo mantenimiento. La gente que vive en sociedades de pequeña escala posee numerosas normas e instituciones diseñadas para controlar a los arribistas -aquellos que intentan situarse como machos alfa y así ganar control sobre una cantidad injusta de recursos (incluyendo hembras). Las sanciones infligidas sobre los arribistas varían desde el cotilleo y el ridículo al ostracismo, y últimamente el asesinato. 

Pero estas exitosas normas del Pleistoceno no impidieron que surgieran las primeras jefaturas y estados fuertemente jerárquicos hace más de 10.000 años, sobre todo a raíz de la revolución agraria. Con el drástico cambio en la escala de las poblaciones, probablemente dirigido por las exigencias de la guerra, el ethos igualitario que se desenvolvía bien en las sociedades donde el contacto cara a cara es corriente, resultó mucho más difícil de mantener. Los imperios arcaicos eran estados fuertemente jerárquicos, esclavistas, con drásticas distinciones en el status político y jurídico de los individuos. En este sentido, las religiones del periodo "axial" (judaísmo, cristianismo, budismo, islam...), tal como argumenta Robert Bellah, vendrían a representar, inicialmente al menos, una revuelta contra la desigualdad del período arcaico.

Los dos últimos siglos, en especial, han visto una reducción de la desigualdad política (aunque no tanto la desigualdad económica) y según Peter Turchin muestran que la evolución del igualitarismo en los seres humanos se parece más a una curva zigzagueante, pasando del igualitarismo de las sociedades pequeñas a la gran desigualdad de la era pre-axial, hasta el giro hacia una mayor igualdad característico de la era moderna y revolucionaria. En estos tiempos, en los que se asientan nuevas formas de libertad política y últimamente las "redes sociales" permiten una mayor comunicación horizontal entre las personas, las relaciones verticales no dejan de existir, pero son más fácilmente criticables. Los reyes no abdican, pero a veces deben pedir disculpas.