29 mar. 2012

Átomos enamorados

Representación artística de una Supernova

Todos estamos hechos de estrellas y eso, según Neil DeGrasse Tyson, es el descubrimiento "más asombroso de la historia". La misma posición espiritual, con variantes, es casi epidémica entre astrónomos (Krauss: "Las estrellas te aman") y divulgadores.

Lo que podríamos llamar "posición óntica" en la exposición de Tyson es poco problemática para un naturalista y un materialista del siglo XXI: realmente todos somos, en un cierto sentido, "materia estelar". Hasta aqui no hay inconveniente. Pero una posición emocional y espiritual basada en los hechos cósmicos es algo más difícil de tragar en el "marco inmamente" donde previamente se han eliminado las correspondencias tradicionales entre el micro y el macrocosmos.

El cosmos emotivo, empático, es difícil de sostener principalmente porque ya no vivimos -por lo menos no el milieux de los científicos- en un mundo encantado, donde todo lo terrenal poseía un significado "astral": la anatomía, las viviendas, las jaquecas, el mismo orden político, o la "cadena del ser", que antes de Darwin también exhibía un diseño procedente de lo alto. Excuso decir que la creencia en esta correspondencia cósmica se desvanece paulatinamente con la victoria de las ciencias naturales a lo largo de los últimos cinco siglos, aunque sobrevive en muchas mentalidades religiosas.

Es cierto que la posición naturalista puede describirse de alguna manera como "espiritual" y esto no siempre es reconocido. Comprender que los astros no son dioses y además son indiferentes a nuestros asuntos, implica una violenta operación del espíritu y una escisión con el cosmos tradicional. La "espiritualidad" naturalista está ubicada en un universo desencantado, y además nada jerárquico: todo está hecho de átomos estelares, y esto incluye tanto supernovas como escupitajos.

En último término, conversar sobre este tema me ha devuelto a este comentario de Albert Camus, con un aire al Eclesiastés, sobre el caso de Galileo: "Es profundamente indiferente saber cuál gira alrededor del otro, si la tierra o el sol. Para decirlo todo es una cuestión baladí".