14 mar. 2012

La pesadilla política de los estados no reconocidos

Cada año la revista Foreign Policy publica un índice de estados fracasados. A nadie le gusta estar en los primeros puestos (España ocupa el lugar 151, dentro de una zona de peligro "moderado" en 2011). Los "estados fracasados" concentran el menor nivel de salud, de bienestar, y de paz. La mayor parte de los conflictos políticos violentos del presente sobreviven gracias a este tipo de gran fracaso institucional.

Otra forma de pesadilla política son aquellos territorios que han ganado una independencia precaria y que sobreviven como estados periféricos no reconocidos por el estado central del que se han desgajado, ni por la comunidad internacional. A menudo, este equilibrio es conseguido gracias a que los semi-estados no reconocidos disfrutan del patronazgo de una nación más potente, como Rusia con respecto a Osetia del sur, o Turquía con respecto a la "república del norte de Chipre". Este equilibrio puede estabilizarse cuando tanto las élites secesionistas como el patrón y los demás agentes internacionales no encuentran incentivos para resolver el conflicto. Mientras tanto, las poblaciones en los estados no reconocidos sufren enormes costos sociales y económicos.

Benjamin A.T. Graham y Benjamin Horne han propuesto un modelo para intentar predecir el despliegue de estos conflictos, dando una importancia especial al papel que juegan los agentes internacionales. Corrientemente, la inacción de la "comunidad internacional" (es decir, la falta de voluntad de las grandes potencias para apoyar de forma decisiva al patrón o al estado central) es fundamental para entender por qué se alcanza este lamentable estado de equilibrio.


Secesiones militares de éxito. Fuente: Graham y Horne


Pese a que los ideólogos independentistas, sobre todo en las llamadas "naciones sin estado" occidentales, suelen presentar el "derecho de autodeterminación" como si fuera un derecho natural, o incluso un derecho positivo, es muy importante recordar que el conjunto de la "comunidad internacional" no admite que la secesión sea un derecho y sólo reconoce el "derecho de autodeterminación" para las naciones colonizadas. De hecho, la comunidad internacional mantiene una preferencia muy estable en contra de la creación de nuevos estados. La doctrina expresada por el secretario general de las Naciones Unidas, U Thant en 1970 sigue vigente décadas después: "Las Naciones Unidas nunca han aceptado, no aceptan y no creo que acepten nunca el principio de secesión de una parte de sus estados miembros".



ResearchBlogging.orgGraham, A.T.B., & Horne, B (2011). Unrecognized States: A Theory of Self-Determination and Foreign Influence APSA 2011 Annual Meeting Paper