16 dic. 2011

Un humanista secular no es un “apóstata”. Sesgos pro-religiosos en las ciencias humanas

 Christopher Hitchens (1949-2011). In memoriam


Nos guste más o menos, vivimos en sociedades cuyas tradiciones culturales están fuertemente moldeadas por la religión. La idea de que el proceso de secularización margina las opiniones religiosas a la esfera privada no sólo es una descripción errónea de la realidad, también es una ilusión dañina, porque permite que los sesgos pro-religiosos pasen desapercibidos.

Desde las ciencias humanas se empieza a tomar conciencia de que es precisa una sociología de la secularización libre de sesgos teológicos y confesionales.

Según un trabajo de Ryan T. Cragun y Joseph H. Hammer [PDF], ellos mismos "apóstatas" y humanistas seculares, las distintas etiquetas que todavía emplean los científicos sociales (no ya los representantes o líderes religiosos) para describir a las personas que dejan una religión reflejan un sesgo pro-religioso. Estas etiquetas reflejan que la identidad social se entiende ampliamente como una identidad normativa, mientras que la identidad "no religiosa" se ve como una forma de desviación social.

El término que más aparece en las revistas de sociología de la religión es "apóstata". Este término es confuso, ya que puede referirse a personas que dejan una religión para identificarse con otra (en cuyo caso recibirán otra etiqueta socialmente positiva: "converso"), o bien para referirse a personas que dejan la religión en general. Apostasía (del griego πoστασία) tiene además una carga histórica peyorativa, ya que se ha asociado frecuentemente con revueltas violentas.

El diccionario de la Real Academia también refleja estos prejuicios, al ofrecer una definición claramente confesional de "Apostatar": "Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo".

Otros términos más neutrales para referirse a las personas que dejan una religión, como "Desidentificarse" o "Desafiliarse" de todos modos conservan un significado peyorativo. En el mismo sentido, "No religiosos" o "No creyentes" son términos descriptivos, aparentemente neutrales, pero también pueden transmitir una idea errónea sobre las personas que no se identifican con una religión.

Estas etiquetas sesgadas podrían tener un sentido en las sociedades tradicionales, pero son inaceptables en las sociedades más abiertamente seculares del siglo XXI, cuando las personas que se identifican como "no religiosas" en algunos casos superan a las religiosas. La religión ha dejado de ser socialmente normativa para un porcentaje no despreciable de la población, y ya no se puede consentir que la ausencia de creencias sobrenaturales se considere una identidad socialmente desviada. Nuevos términos  ("brights", "racionalistas", "humanistas seculares", etc) deben ser aceptados para describir identidades sociales positivas, tanto en el lenguaje común y político como en el de las ciencias humanas.



ResearchBlogging.orgCragun, T. R., &; Hammer, J.H. (2011). “One Person's Apostate is Another Person's Convert”: What Terminology Tells Us About Pro-Religious Hegemony in the Sociology of Religion Humanity and society, 35, 159-175