22 nov. 2011

Poema Cārvāka

Caliente es el fuego y fría el agua,
Fresca es la brisa de la mañana;
¿De quién procedió esta variedad?
Nacieron de su misma naturaleza. 
También esto dijo Bharaspati:
No hay cielo ni liberación,
En otro mundo no hay alma alguna,
Y ningún efecto tienen los actos de los sacerdotes,
las órdentes y las cuatro castas. 
Si la bestia a los muertos ofrecida
ella misma se conduce al cielo
¿Por qué el padre del sacrificador
no es ofrecido? 
Si las ofrendas a los muertos agradan
a aquellos que alcanzaron la tierra de los muertos,
¿Qué necesidad tienen de provisiones
quienes emprenden este viaje?
Si nuestras ofrendas agradan a los seres celestiales,
¿por qué no agradar con ofrendas de comida
a los que viven aquí abajo? 
Mientras la vida sigue, deja que el hombre viva feliz,
Aunque esté en deuda, deja que los dulces le alimenten;
¿Acaso podrá regresar cuando su cuerpo
se convierta en cenizas? 
Si va a otro mundo aquel que del cuerpo se separa,
¿Cómo es que no regresa, inquieto, por el amor a los suyos?
Es sólo para ganarse la vida
que los sacerdotes fundaron aquí
abundantes ceremonias a los muertos
No hay otros frutos en ninguna parte.
Por benevolencia hacia los demás seres vivos
debemos volar para refugiarnos en la doctrina Carvaka.


Fragmento del Brhaspati Sutra, escrito alrededor del 600 a.C. Adaptado de Sarva-Darsana-Samgraha por Madhava Acharya, traducido al inglés por E. B. Cowell y A. E. Gough. Via Humanistic Texts