23 oct. 2011

El asco moldea las orientaciones políticas

La mano que mueve la marioneta de las orientaciones políticas podría ser el asco, según el trabajo que han publicado varios politólogos en Public Library of Science.

Las preferencias políticas de las personas parecen tener fuertes influencias no culturales. Algunos rasgos de la conducta política son claramente heredables y otros están moldeados por el estilo cognitivo de las personas. Los conservadores, por ejemplo, tienden a tener un estilo cognitivo más rígido y estructurado que los progresistas. Otros sentimientos son particularmente importantes a la hora de determinar las orientaciones políticas, como el asco o disgusto que provocan los homosexuales en algunas personas, y que predicen una mayor oposición política a instituciones culturales como el matrimonio gay.

Basándose en estos trabajos previos, Smith y sus compañeros han diseñado varios experimentos para comprobar si estas respuestas psicológicas también tienen un efecto cuando se dan de forma totalmente inconsciente. Esta comprobación es relevante porque permite descartar que las opiniones de las personas en los test estén influídas por el deseo de aparecer como socialmente más aceptables. Para medir las respuestas fisiológicas objetivas de los participantes, los investigadores mostraron distintas fotografías procedentes del International Affective Picture System, y midieron reacciones en su piel y en su ritmo cardiaco.

Los resultados avalan los trabajos previos que habían asociado el sentimiento de aversión o asco con las orientaciones políticas: mayor disgusto ante imágenes como esta está relacionado con las orientaciones conservadoras:




Los resultados de este trabajo son correlacionales y no causales. Los autores no están completamente seguros de que las reacciones ante los estímulos de disgusto preceden o son consecuencia de las orientaciones políticas, pero lo más probable es que el papel de las causas biológicas sea bastante determinante: "Es improbable que las orientaciones políticas de una persona cambien sus disposiciones emocionales generales, en particular cuando se trata del asco, una emoción básica que emerge mucho antes de que los individuos formen actitudes políticas."

El último párrafo del trabajo es especialmente interesante porque, según sus autores, esta nueva ciencia biológica de la política podría ayudar a enfriar algo las controversias políticas:

Aceptar el rol de las respuestas psicológicas involuntarias no es fácil para mucha gente. Muchos están orgullosos de sus orientaciones políticas, creyendo que son respuestas racionales al mundo que los rodea, y no están dispuestos a conceder que las predisposiciones inconscientes puedan jugar ningún rol a la hora de moldearlas. De hecho, dado que las predisposiciones son en parte inconscientes, por definición la gente no está al corriente de ellas. Aún así, si se extiende el reconocimiento de la fisiología involuntaria en la política, esto podría hacer que disminuya la frustración por la intransigencia aparentemente ilógica de los oponentes políticos. Este reconocimiento podría hacer que disminuya la hostilidad política. Después de todo, si las diferencias políticas son rastreables en parte hasta el hecho de que las personas varían en su experiencia física del mundo, entonces se rebajaría la certeza de que una visión particular del mundo es correcta objetivamente, aliviando el orgullo que alimenta el conflicto político.


ResearchBlogging.org Smith, K.B, Oxley, D, Hibbing, V.M, Alford, J.R, & Hibbing, J.R (2011). Disgust Sensitivity and the Neurophysiology of Left-Right Political Orientations Public library of science, 6 (10) : 10.1371/journal.pone.0025552