22 sept. 2011

Por qué los autistas son más ateos

Los autistas altamente funcionales tienen un fascinante rasgo en común con los científicos o con los filósofos: tienden a ser mucho más ateos que el resto de la población.

Según un trabajo no publicado de Catherine Caldwell-Harris [PDF] y sus colegas, no es sólo que los autistas tiendan a ser más ateos (Figura 1), sino que los individuos neurotípicos con un cociente de autismo más alto también tienden a ser considerablemente más ateos que el resto (Figura 2).


Figura 1. Creencias religiosas por grupos (Caldwell-Harris et al. 2011)

Figura 2. Cociente autista e identidad religiosa (Caldwell-Harris et al. 2011)


Estos resultados son consistentes con lo que la ciencia cognitiva de la religión nos viene diciendo durante la última década: el origen de la religión es una tendencia natural a personificar la naturaleza basada en el desarrollo de nuestra “teoría de la mente”. Es predecible que aquellos individuos, como los autistas, que tienen una inteligencia social deteriorada, también tiendan ser menos religiosos que los demás.

Hoy sabemos que los estilos cognitivos, como la tendencia a privilegiar la lógica o la intuición, influyen en la religiosidad de las personas, aunque en la cristalización de las creencias desde luego concursan factores no cognitivos; principalmente la socialización dentro de la familia y el punto de vista de la sociedad en su conjunto. De hecho, los factores socioeconómicos y socioculturales siguen siendo determinantes para entender por qué hay más ateos en Suecia que en EE.UU, o en Afganistán. O por qué hay muchos más ateos públicos hoy que hace dos siglos.

Aún así, los datos que relacionan el ateísmo con estilos (incluso con déficits) emocionales y cognitivos no culturales tienen un interés especial para relativizar el relato de la Ilustración, según el cual, el racionalismo ateo aparece a veces como una conclusión universalizable derivada de años de estudio y reflexión. Charles Taylor sospecha algo similar, al subrayar que el atractivo del ateísmo ilustrado no provenía de las evidencias racionales mismas, sino del sentimiento de superioridad moral del racionalismo, frente a las mentalidades religiosas consideradas demasiado infantiles o entusiastas para la "era secular". Será verdad entonces lo que decía Fichte: la filosofía depende de la clase de hombre que se es.