14 sept. 2011

La guerra puritana contra los antidepresivos

En los últimos años parece que no corren buenos tiempos para el prozac. "El prozac es sólo placebo", titulaban en el El País, aunque bastaba leer el primer párrafo para entender que el efecto placebo se reducía a las personas "que sufren depresión leve y moderada". En realidad, se sigue considerando que los antidepresivos son eficaces en las depresiones importantes y que no causan daños cerabrales ni una adicción parecida a los calmantes, los opiáceos o drogas similares.

¿De dónde procede entonces la reciente mala fama de los antidepresivos? Ciertamente no de la popularidad de los radicales de la antipsiquiatría, y tampoco del éxito de la filosofía (Lou Marinoff: "Más Platón y menos prozac") como alternativa de la psicología. Probablemente la causa está mucho más cerca de la cultura religiosa. Así lo explican en PsychCentral:

Creo que una buena parte de la animadversión surge de nuestra herencia puritana, y su actitud hacia el sufrimiento, el pecado y la expiacion. Para los puritanos de Nueva Inglaterra, la enfermedad era esencialmente un castigo divino por la desobediencia original del hombre hacia Dios. Tal como lo expresa el historiador An Vandenberghe, para los puritanos, "Incluso aunque existieran más de dos mil enfermedades diferentes, la causa primordial de todas ellas era "El pecado de nuestros padres."" Existía también una fuerte relación entre la enfermedad y el pecado personal: la persona a la que le dolían los dientes probablemente es porque había hecho algo malo con sus dientes...

Desde luego, esta ideología del dolor no es exclusiva de los "puritanos de Nueva Inglaterra" porque es una característica común de las religiones "axiales" (en los términos de Karl Jaspers), desde la insistencia hinduísta en alcanzar la liberación del cuerpo (moksha) a la visión purificadora del sufrimiento típica del cristianismo.

Siempre habrá un rastro de impiedad en la medicina científica. El énfasis en el bienestar es un fruto moderno y, como muestran estos episodios culturales, también es un acontecimiento reversible.