13 may. 2011

Patricia S. Churchland sobre el “cientificismo”

“Cuando hablamos de la posibilidad de vincular cuestiones de gran alcance con nuestra mente y los desarrollos de las neurociencias, hay quienes nos advierten sobre los peligros del cientificismo. Hasta lo que soy capaz de entender, esto significa el intento ofensivo de llevar la ciencia a lugares que supuestamente no son de su negociado, o bien el gran espejismo de que la ciencia puede explicarlo y hacerlo todo.

La objeción de que una aproximación científica al entendimiento de la moraidad comete el pecado de cientificismo exagera realmente lo que la ciencia es capaz de hacer, dado que la empresa científica no intenta desplazar a las artes o las humanidades. Shakespeare, Mozart y Caravaggio no están en competencia con las proteínas quinasas y el ARN micro. Por otra parte, es cierto que las afirmaciones filosóficas sobre la naturaleza de las cosas, tales como intuiciones morales, son vulnerables. Aquí, la filosofía y la ciencia están trabajando sobre el mismo terreno, y las evidencias deberían vencer a la reflexión de butaca. En el caso presente, no se trata de decir que la ciencia dará cuenta de todos los dilemas sobre lo que es bueno o malo. Más bien, se trata de entender que comprender más profundamente aquello que nos hace sociales, a nosotros y otros animales, y aquello que nos dispone a preocuparnos por los demás, podría conducirnos a un mejor entendimiento sobre cómo tratar con los problemas sociales. Y eso no puede ser malo.”

Patricia S. Churchland en Braintrust. What neuroscience tell us about morality (Princeton, Pág. 3-4) El primer capítulo del libro está disponible aquí.