12 abr. 2011

Percy Bysshe Shelley (1792-1822)

Este año es el bicentenario de la publicación del panfleto La necesidad del ateísmo, que ocasionó la expulsión de la universidad de Oxford de su autor, el poeta romántico Percy Bysshe Shelley, el 25 de marzo de 1811, después de negarse a retractarse. Cuando estudiaba en el Eton College parece que se conocía a Shelley como el "loco Shelley" o "Shelley el ateo".

El argumento del panfleto está muy bien resumido por Andrew Copson en The Guardian:

Si has visto u oído a Dios, entonces debes creer en Dios. Si no lo has hecho, entonces las únicas posibles razones para creer en Dios son los argumentos razonables o el testimonio de otros. El principal argumento ofrecido para creer en una deidad, que el universo debe poseer una primera causa, no es persuasivo porque no existe razón para creer que el universo debió tener una primera causa o que esa causa, de haber existido, fuera una deidad. El testimonio de los demás, en cualquier caso una fuente de conocimiento de tercera mano, es invariablemente contraria a la razón. Esto no es menos cierto si Dios hubiera ordenado la creencia, lo cual sería irracional para Dios, dado que tal creencia es involuntaria y no un acto del libre albedrío. En consecuencia, no hay ninguna razón para creer en Dios.

El perseguido texto de Shelley es conciso y brillante, y su argumento está reforzado tanto por el conocimiento de la tradición naturalista atea (citando a Plinio el Viejo y Baruch Spinoza) como por la mejor ciencia de la época. De hecho, Shelley pretende razonar como un consistente "newtoniano" (el hecho de que el propio Newton fuera un teísta no es un obstáculo decisivo) que toma la existencia de Dios como una hipótesis que necesita ser probada.

Hoy los ateos no son expulsados de las universidades, pero Copson recuerda que en muchos países no occidentales aún resulta impensable declararse un ateo público. De hecho, todavía hoy en los Estados Unidos los ateos no son considerados candidatos políticos fiables, como recuerda este comentarista. Las leyes contra la blasfemia, todavía vivas en España, son vestigios de este mismo pasado teocrático.

El bicentenario de la expulsión de Shelley, a causa de su ateísmo, es un símbolo de la libertad de expresión, la libertad académica y los derechos de los no creyentes en todo el mundo.

Shelley fue acreditado como coautor de Frankenstein, junto a su segunda esposa Mary, en una nueva edición del Frankenstein.