7 mar. 2011

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934)

Tal vez el científico español más influyente, Ramón y Cajal (premio Nobel compartido con Golgi en 1906) es justamente recordado como el padre de la neurociencia moderna, al haber identificado la neurona como la "unidad anatómica y funcional del sistema nervioso". Además de su impresionante carrera científica, Cajal reflexionó sobre muchos temas culturales y dejó caer opiniones de carácter más filosófico, de forma más conocida en sus Reglas y consejos sobre investigación científica, una obra didáctica orientada a la formación de futuros investigadores.

En esta obra encontramos un curioso contraste si comparamos su redacción original de 1898 con las notas que el autor fué añadiendo en ediciones posteriores. Este contraste indica un cierto desplazamiento desde las posiciones originales, abiertamente progresistas y mucho más inclinadas hacia el materialismo.

Para poner un ejemplo, en la página 36 (de la edición de Planeta deAgostini, 2010) el autor escribe esta nota al pie de un comentario sobre el papel de la selección natural en la formación del ojo y el oído de los vertebrados:

Hoy creo menos en el poder de la selección natural que al escribir, treinta años hace, estas líneas. Cuanto más estudio la organización del ojo de vertebrados e invertebrados, menos comprendo las causas de su maravillosa y exquisita adaptación.

En la página 91 después de exponer la filosofía mecanicista de Descartes, escribe esto en una nota:

Hoy no suscribiría yo, sin algunas restricciones, este concepto mecánico, o si se quiere estrictamente físico-químico de la vida. En ella (origen, morfología de células y órganos, herencia, evolución, etcétera) se dan fenómenos que presuponen causas absolutamente incomprensibles, no obstante las jactanciosas promesas darwinistas y los postulados de la escuela bioquímia de Loeb.

Estos comentarios con argumentos sin desarrollar (tan semejantes a la charla actual sobre la "complejidad irreducible") contrastan fuertemente con la redacción original de la obra, impregnada por una concepción mucho más inclinada hacia el naturalismo y desde luego hacia el darwinismo. Para poner otro ejemplo, entre las reglas que da Cajal para formular hipótesis, sugiere estudiar "El hecho en sus formas sencillas (...) porque al señalar el lugar que ocupa en la cadena evolutiva, esclarecemos, sin pensarlo, su valor anatómico y fisiológico". Un comentario no muy distinto a la divisa de Dobzhansky: "Nada tiene sentido en biología excepto bajo el prisma de la evolución". Cajal también asume originalmente principios claramente fisicalistas y mecanicistas (es decir, naturalistas) de la investigación científica, al recomendar estudiar los fenómenos como "puro mecanismo" y suponer que las teorías concebibles deben representarse "en términos mecánicos".


Dibujo de Cajal de 1891