3 feb. 2011

Oxitocina, etnocentrismo y “determinismo hormonal”

Existe una exagerada disposicion, tanto en círculos científicos como en el ámbito de la ciencia popular, a atribuir a la actividad de las hormonas una causación directa, especialmente cuando se trata de emociones y conductas. Por ejemplo, considérese como se interpreta normalmente la expresión "son las hormonas". Considero que la creencia de que las hormonas de algún modo controlan nuestra conducta y emociones es una falsedad; un malentendido popular o una simplificación que oculta la comprensión de lo que está ocurriendo realmente. Hay tantas razones para llamar a una hormona "la hormona del amor" o "la hormona del stress" como para llamar a un gen "el gen gay" o "el gen de Dios", etc. La idea de que de hecho no hay un gen para una propiedad X, Y o Z hoy se ha vuelto muy convincente, y creo que es hora de que pase lo mismo con la actividad de las hormonas.

Dentro de este contexto, quiero emplear como ejemplo un nuevo artículo publicado en PNAS que enlaza la actividad de la hormona y neurotransmisor Oxitocina con el etnocentrismo; la tendencia a ver el propio grupo, el grupo al que se pertenece, como más importante o superior a otros grupos.


Estructura molecular de la oxitocina


Quizás más que cualquier otra hormona, la oxitocina se ha convertido en el ejemplo perfecto del tipo mencionado de "determinismo hormonal"; no hay duda, dado que el estudio de la oxitocina es un campo muy activo y que ha sido vinculado con algunas conductas fascinantes. Hacer una rápida búsqueda en Research Blogging, por ejemplo, es un buen modo de empezar a encontrar pruebas. La oxitocina ha sido vinculada con el respeto y la cooperación, la generosidad, el reconocimiento facial y el contexto emocional, los lazos sociales (con interesantes implicaciones para el autismo), el aprendizaje y la memoria en instituciones sociales, la empatía, los estilos de crianza y los lazos maternales, la excitación sexual y el orgasmo.

En el presente estudio, por De Dreu y sus colaboradores, publicado en el avance de la edición de PNAS, se les dio sprays con oxitocina o placebo a sujetos escogidos al azar y entonces se les pidió que completaran tests computerizados diseñados para revelar favoritismo hacia el propio grupo (hombres holandeses en este caso) y desprecio hacia la gente de fuera del grupo ("árabes" y alemanes en este estudio). Los resultados de estos tests indican consistentemente que aquellos sujetos a los que se dio oxitocina resultaron más dispuestos a favorecer a su propio grupo que aquellos que recibieron un placebo; fueron más rápidos asociando palabras con valores positivos a su propio grupo, representado por nombres holandeses en uno de los tests, y menos dispuestos a sacrificar a un individuo que sonaba a holandés para salvar a un grupo de personas sin definir en un dilema moral de tipo "Sacrifica a una persona para salvar a muchas". Sin embargo, hubo sólo una evidencia limitada de que la idea de darles oxitocina influyera en el dsprecio de los de fuera del grupo, esto es, la actitud de que los de fuera del grupo son inferiores a los del propio grupo. Esto confirma hallazgos previos del mismo equipo de investigación (ver la referencia 2 más abajo) que mostraron que la oxitocina podría estar implicada en el altruísmo dentro del grupo, la voluntad de hacer algo que resulta perjudicial para ti mismo pero beneficioso para los de tu grupo y actitudes defensivas, pero no ofensivas, hacia los de otros grupos.

Los autores argumentan:

Los resultados muestran que la oxitocina crea un sesgo hacia el propio grupo porque motiva el favoritismo hacia el propio grupo y, en algunos casos, el desprecio hacia los de otros grupos. Estos hallazgos proporcionan evidencias a favor de la idea de que los mecanismos neurobiológicos en general, y en particular los sistemas oxitocinérgicos, evolucionaron para sostener y facilitar la coordinación y cooperación dentro del grupo.

En otro lugar escriben lo siguiente, hablando explícitamente sobre racismo y conflicto racial:

A través de su influencia en el favoritismo hacia el propio grupo, la oxitocina contribuye al desarrollo del sesgo entre grupos y el tratamiento preferente del propio grupo sobre los miembros de otros grupos, Dado que tal tratamiento injusto dispara emociones negativas, protestas violentas y agresión entre individuos excluidos y desfavorecidos, mediante la estipulación del favoritismo dentro del grupo, la oxitocina del cerebro puede disparar una reacción en cadena hacia un intenso conflicto entre grupos.

Veo varios problemas en estas conclusiones. Primero, hay que percatarse de cómo se emplea el lenguaje para dar una clara imagen causal: "la oxitocina crea", "motiva", "la oxitocina contribuye", "la oxitocina puede disparar". Para poner un ejemplo: He contado nueve veces "la oxitocina crea", ocho "la oxitocina motiva" y "la oxitocina promueve" y variaciones similares en el artículo. Este uso del lenguaje descansa en el "determinismo hormonal", el supuesto de que hay un vínculo causal directo entre la oxitocina y las conductas etnocéntricas observadas, algo que en mi opinión no está probado. Pero si no hay en absoluto un "determinismo hormonal", ninguna causación directa entre la actividad de una hormona y un comportamiento específico, y supongamos que por el momento que no hay ninguna, entonces ¿Cómo podemos interpretar los repetidos hallazgos que muestran claramente que las hormonas están implicadas en las conductas y emociones?

La respuesta descansa en la complejidad de los sistemas neurobiológicos. Es posible decir que la oxitocina está implicada en el etnocentrismo, pero es difícil decir exactamente bajo qué condiciones o me qué situaciones fuera de estos experimentos, o si en ocasiones resulta anulada o reforzada por otros substratos similares. El cerebro es lo bastante complejo para suponer que la oxitocina probablemente no actúa sola. En consecuencia, no siempre podemos confiar en que la significación estadística de los experimentos realmente iguale a la relevancia biológica. Especialmente a la hora de establecer alguna clase de conclusiones evolutivas. Estos test se diseñan de un modo muy específico, para diseccionar conductas muy específicas entre factores confusos. Es una buena metodología científica, en la medida en que encajen las conclusiones, lo que no sucede en este caso.


Diferencias entre causación directa (arriba)
y regulación neurobiológica (abajo)


¿Existe algún buen argumento para decir que la oxitocina subyace al racismo, al menos en cierta medida? Sí, de algún modo, en alguna medida. Los autores del estudio parecen convencidos de un vínculo causal directo a juzgar de sus explícitas menciones de conflicto racial y el tono general de su artículo. En el extracto del artículo escriben "conjeturamos que el etnocentrismo podría estar modulado por la oxitocina del cerebro, un péptido del que se sabe que promueve la cooperación entre los miembros del propio grupo." Yo estoy menos dispuesto a ir tan lejos. Aún no se conoce que otros sistemas interactúan con la oxitocina y bajo qué condiciones cultural/sociales se "activan" (ver figura abajo).

Varios de los artículos y posts en blogs que han cubierto estos hallazgos han señalado que esto revela el "lado oscuro" de la oxitocina, promoviendo una visión más equilibrada de las funciones de esta hormona. Aquí en Suecia un frustrante titular decía "La hormona del amor es también la hormona del racismo", mientras que el New York Times y TIME tenían artículos de más peso donde puede leerse más sobre los fascinantes métodos experimentales.

Es bueno echar un vistazo crítico a las fronteras de estas propiedades "mimosas", pero resulta justificado preguntar de qué modo el "determinismo hormonal" y la errónea percepción pública de la oxitocina como "la hormona del amor" ha sido ayudada o equilibrada por la percepción igualmente errónea de ella como "la hormona del racismo". Existe tan poca justificación para llamar a la oxitocina "hormona del racismo" basándose en estos resultados como para llamarla "hormona del amor" basándose en las propiedades "mimosas". También, nuestra definición de racismo o etnocentrismo bien pudiera ser arbitraria en cierto grado y no reflejar la situación real que nuestros cerebros han evolucionado.


Publicado originalmente en Ego sum Daniel


(1) De Dreu, C., Greer, L., Van Kleef, G., Shalvi, S., &; Handgraaf, M. (2011). Oxytocin promotes human ethnocentrism Proceedings of the National Academy of Sciences DOI: 10.1073/pnas.1015316108

(2) De Dreu, C., Greer, L., Handgraaf, M., Shalvi, S., Van Kleef, G., Baas, M., Ten Velden, F., Van Dijk, E., &; Feith, S. (2010). The Neuropeptide Oxytocin Regulates Parochial Altruism in Intergroup Conflict Among Humans Science, 328 (5984), 1408-1411 DOI: 10.1126/science.1189047