19 ene. 2011

10 "consejos" para escribir un blog de ciencia

La lista está inspirada por un post reciente de Ed Yong, pero he suprimido algunos puntos y he añadido otros, así que los consejos (puede leerse "sugerencias" si suena demasiado paternalista) son personales y desde luego prescindibles.

1. Contar una historia. Comprender la realidad por medio de narrativas es algo natural para el cerebro humano, y también es útil para la comunicación científica. La misma "Historia de la ciencia" es una disciplina que no trata sólo sobre curiosidades o anécdotas eruditas, sino que es una guía imprescindible para comprender los problemas en profundidad.

2. Ser consciente de a quién te diriges. Lo cual no es nada fácil porque, como apunta Yong en su post, lo que hay detrás del "público" es un perfil muy heterogéneo. Un blog de ciencia puede reunir desde personas que sienten una vaga curiosidad hasta especialistas que saben mucho más que tú.

3. Suprimir el lenguaje confuso y la jerga innecesaria. La claridad es la cortesía del blogger de ciencia.

4. Pero procurar no tratar al público como menor de edad. Hay muchos tipos de comunicación científica pero la mejor (al menos la que más me interesa a mí) no es aquella que está orientada meramente a hacer "divertida" la ciencia. Además, es que la "ciencia divertida" suele ser un coñazo... No hay más que recordar la advertencia de Euclides al rey Ptolomeo: "No hay caminos reales a la geometria". Un buen comunicador científico es alguien que consigue que el público se esfuerce más -no menos- por saber.

5. Utilizar las redes sociales. Este punto no requiere mucha justificación, hoy cualquiera tiene una cuenta en Facebook o Twitter y ya sabe la importancia que tienen.

6. Infiltrarse en sitios no científicos. Este sí es un punto controvertido (a mí por ejemplo me molesta inmiscuirme en sitios ultraideológicos que no parece que hablen el mismo idioma), pero es verdad que la ciencia debería servir para informar los debates públicos en general, no sólo los temas y los foros propios de especialistas.

7. Pero evitar la contaminación cognitiva. Salvo que tu especialidad sea destapar fraudes científicos, luchar contra las pseudociencias y los "magufos" (un género de divulgación muy respetable, útil y difícil), a veces no es una buena idea engolfarse en controversias basadas en dogmas claramente no científicos o en extravagancias personales. Básicamente, porque no aprendes nada y es un aburrimiento.

8. Evitar el dogmatismo en los asuntos controvertidos. La interpretación de los datos científicos puede ser problemática y siempre es discutible. Los fraudes científicos existen y muchos estudios prometedores en principio terminan siendo refutados o incluso retractados. Un post con la etiqueta de "Research Blogging" no es una garantía de que la interpretación que ofrece sea correcta o cierta. El sistema de publicación científica se distingue de otros precisamente por establecer estos mecanismos de corrección.

9. Romper el "tabú" de las "dos culturas". Por lo menos ese es el propósito de este blog, en el sentido de intentar aproximar los temas tradicionales de las humanidades y de la filosofía al enfoque de las ciencias empíricas y a su sistema de publicación.

10. Mejorar. O intentarlo.