3 nov. 2010

El materialismo australiano

El llamado "materialismo australiano" floreció en medio del "duro y marrón paisaje australiano" sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX. Stoljar explica que, lejos de ser unos filósofos rudos y pocos sofisticados, estos profesores fueron pioneros en introducir el sentido moderno de "fisicalismo" (casi como sinónimo de "materialismo"). Este sentido implicaba superar la versión lingüística del fisicalismo de los positivistas vieneses, avanzando hacia una concepción más metafísica, centrada en los "hechos" y no en el "significado" de las proposiciones. Stoljar llama a este tipo de fisicalismo "imagen standard", y estaba lejos de ser convencional entre los filósofos cuando J.J.C. Smart publicó su famoso artículo Materialism, en 1963.

Otro artículo de David Armstrong, Naturalism, materialism and first philosophy, publicado en 1978, todavía puede tomarse como una excelente  representación del realismo "australiano", es decir, del realismo filosófico en general.

Armstrong empieza definiendo el naturalismo, en la tradición australiana, como "la doctrina de que la realidad consiste en nada más que en un único y omniabarcante sistema espacio-temporal". Esta tesis, según Armstrong, resiste dos objeciones básicas: (1) La objeción de que los objetos físicos espacio-temporales no describen la realidad "última" en términos físicos y (2) La objeción de que la intencionalidad no pertenece al mundo físico. Con respecto a (1) el naturalista/materialista sólo exige asumir que los objetos físicos espacio-temporales existen realmente, no como meros "fenómenos" o ilusiones, sin negar que puedan ser analizados en términos más fundamentales (hoy diríamos, por ejemplo, desde la teoría de cuerdas). Con respecto a (2), el materialista no niega la existencia de propósitos e intenciones, sino que los emplaza en el mundo físico: "No existe ninguna razón para creer que el propósito de los organismos implica nada más que la operación de procesos puramente físicos".

El sistema fisicalista es, básicamente, un sistema beligerante contra entidades trascendentes al mundo físico: valores trascendentes, formas platónicas, dioses, "mundos posibles", etcétera. La fuerza del argumento descansa, ante todo, en la tesis de la "clausura física" del mundo:

Me parece que el desarrollo de las ciencias naturales sugiere muy fuertemente que la Naturaleza, el sistema espacio-temporal, es un sistema causalmente clausurado. Tenemos razones científicas bastante buenas para creer que, cualquier cosa que ocurra en este sistema, si tiene alguna causa, es causada solamente por otros eventos (procesos, etc.) dentro del sistema espacio-temporal. Por supuesto, esta proposición no es susceptible de una prueba directa. Pero en el presente estado del conocimiento científico, parece una apuesta prometedora.

Esta es exactamente la "imagen standard" de Stoljar. Armstrong recurre concretamente a un pasaje de El sofista de Platón (274D - E), el "principio del extranjero eleático", para ilustrar la aporía de todos los dualismos: ¿De qué manera podrían entidades sin fuerza producir alguna causa en el mundo físico?



ResearchBlogging.org Armstrong, D. (1978). Naturalism, materialism and first philosophy Philosophia, 8 (2-3), 261-276 DOI: 10.1007/BF02379243