6 oct. 2010

Por qué los no creyentes saben más de religión

Según el último estudio de Pew Forum on Religion and Public Life, los no creyentes norteamericanos superan ampliamente a los creyentes en conocimientos religiosos. Aún así, la ignorancia está bastante generalizada: ateos y agnósticos -el grupo que ocupa el primer lugar- consiguió responder correctamente al 65% de las preguntas preparadas por la encuesta. Judíos y mormones prácticamente igualan los resultados, pero el conocimiento religioso desciende hasta niveles dramáticos cuando se trata de protestantes (50%) y católicos "blancos" (46%).

La ignorancia religiosa de los creyentes es, de hecho, una sospecha tan vieja como la propia religión dogmática, y es bien conocida desde hace tiempo por los científicos sociales. Para citar sólo un ejemplo, según Stark y Glock (1968) el 79% de los protestantes y el 86% de los católicos no eran capaces de nombrar a un sólo profeta del antiguo testamento.

Ahora, resulta que casi la mitad de los católicos norteamericanos desconocen la doctrina de la presencia real (no simbólica) de Jesús en la hostia y que más de la mitad de los protestantes norteamericanos son incapaces de identificar a Lutero como el padre de la reforma. No creo que estos resultados varíen mucho en Europa o España.

En cualquier caso, estas nuevas evidencias confirman que la religiosidad popular podría depender más de la adhesión a instituciones y prácticas sociocomunitarias que de la adhesión a ideas o "memes". Exceptuando grupos muy localizados donde convergen ortodoxia y conocimiento, una amplia mayoría de personas parece no tener demasiados inconvenientes en "creer" cosas que ni entiende ni se preocupa lo más mínimo en conocer. De hecho, a la luz de las evidencias, el aumento del conocimiento religioso parece ser más un presagio de la increencia que otra cosa, particularmente allí donde el ateísmo es una reacción que necesita justificaciones. Otra posibilidad, tradicionalmente temida por los guardianes ortodoxos y explorada hace poco por Daniel Dennett y Linda LaScola [PDF], es que la "disonancia cognitiva" que experimentan los especialistas religiosos se resuelva en el abandono del dogmatismo y en una progresiva secularización en el seno de las  mismas instituciones religiosas.