7 sept. 2010

Obama y los cristianos viejos

Según el psicólogo evolucionista Satoshi Kanazawa, Barack Obama es tan cristiano como fué blanco Michael Jackson. De forma que, el 18% de los norteamericanos que piensan que Obama es musulmán, llevan razón. Los grupos religiosos son, según Kanazawa, "demes", poblaciones con características genéticas propias formadas a través del tiempo; "No se trata de a quién adoras; sino con quién te casas":

El hecho de que el padre de Barack Obama fuera un musulmán de Kenya, descendiente de una larga línea de musulmanes, seguirá siendo cierto hasta el dia en que muera, y nada que haga en esa vida cambiará la mitad de los genes que ha heredado de su padre. Sus genes estarán ahí. El hecho de que haya ido a iglesias cristianas durante los 20 años pasados no va cambiar esto. Michael Jackson parecía blanco mucho antes del día en que Barack Obama se sentó en el banco de la iglesia del reverendo Jeremiah Wright.

Estas ideas no son otra cosa que la versión pseudocientífica de la "limpieza de sangre" medieval conocida en la historia de España. Una concepción determinista, basada en la sangre, idéntica a la que defendían los llamados "cristianos viejos" y que -para decir toda la verdad- muchos creyentes fervorosos rechazaron como típicamente anticristiana. Gary Stix teme también, con razón, que este tipo de comentarios hiperideológicos dificulten gravemente la comprensión pública de la psicología evolucionista como disciplina científica.

Por más que sea preciso rechazar la versión más extremista de la "tabla rasa", estos incidentes obligan a valorar la sugerencia de John Locke de un modo mucho más positivo. Si la mente humana no es una pizarra en blanco, también es cierto que la experiencia y la educación juegan un papel fundamental en la transmisión de la cultura, particularmente cuando las ideas religiosas se difunden en un contexto cosmopolita que desborda a los pequeños grupos.