6 sept. 2010

La globalización no conduce a la secularización

Un análisis publicado recientemente por Gallup (Vía), que ha tenido en cuenta los datos de 150 países, corrobora que hay una fuerte asociación entre prosperidad y secularismo.

En los países que disponen de mayores rentas, la importancia de la religión en la vida personal es claramente decreciente. En los países más pobres y más inseguros, por contra, la relación entre religiosidad y bienestar emocional es sensiblemente mayor que en los países más ricos, como mostró un análisis previo de Gallup. Esta asociación entre prosperidad, seguridad y religiosidad decreciente también es positiva incluso si comparamos a los países ricos entre sí.

Sin embargo, la prosperidad como tal no necesariamente excluye la religiosidad sobre todo en algunos lugares del planeta. El filósofo de la ciencia indio Meera Nanda, autor de The god market, escribía:

Aquellos que creen en los poderes moderadores de los mercados nos aseguran, como hizo el científico político Alan Wolfe en un ensayo de 2008 que "la prioridad de la religión en las creencias y el compromiso secularista hacia los derechos individuales no están en oposición", en la medida en que muchas religiones se están adaptando al mundo capitalista al convertirse en "religiones de prosperidad". El propósito de estas religiones de prosperidad no es cuestionar la moralidad de adquirir la riqueza, sino más bien bendecir a los creyentes que piensan que pueden hacerse ricos por la gracia de Dios. 

Según Nanda, la prosperidad asociada a la globalización y a los "mercados libres" no han hecho menos religiosa o menos nacionalista a India, sino más, lo que aparentemente discutiría algunos supuestos centrales de la teoría de la secularización: India tiene en la actualidad alrededor de 2.5 millones de lugares de culto, pero sólo 1.5 millones de escuelas y apenas 75.000 hospitales.

La "prosperidad", sin embargo, no es por sí misma una garantía de que una sociedad tenga éxito, como ha argumentado convincentemente Gregory S. Paul. Esto ayudaría a explicar por qué sociedades fuertemente "capitalistas" y globalizadas, como EE.UU. y muy probablemente India, no necesariamente puntúan alto en una escala de "sociedades exitosas" [PDF] y mantienen unos altos niveles de religiosidad popular como respuesta a un entorno social inseguro.

Nanda concluye su análisis con una recomendación a tener en cuenta:

La única respuesta real al nacionalismo religioso es cultivar activamente una cultura secular que pueda desplazar la fe mayoritaria como cultura nacional. Esto requeriría una demolición decidida de las afirmaciones de verdad basadas en todas las formas de pensar basadas en la fe, incluída la fe en el evangelio de la globalización y los mercados "libres".