20 ago. 2010

Richard Dawkins: "La educación es mejor sin fe"

Los ultraconservadores justifican a menudo la educación religiosa explotando el argumento de que la elección parental de la educación de sus hijos es un "derecho humano".

Ciertamente, el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama que "los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". En España, la Constitución (Art. 27) afirma genéricamente el derecho al "pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales" y de modo más específico, nuestra Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación establece que "los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos".

Cabe cuestionarse, sin embargo, cuáles son los límites al ejercicio de estos derechos, especialmente cuando 1) entran en conflicto con el "interés superior del niño", reconocido en su derecho a recibir una educación que respete el desarrollo "de sus aptitudes y de su juicio individual" (Art. 7 de la Declaración de los Derechos del Niño); y también cuando 2) el ejercicio de la "libertad religiosa" y del "derecho a la educación" arriesga justamente esos "principios democráticos de convivencia" que consagra nuestro derecho positivo.

La serie documental que acaba de estrenar Richard Dawkins en el Channel 4 británico, Faith school menace, trata justamente de responder a los problemas que plantea este balance de derechos.

En Gran Bretaña, uno de cada tres colegios son religiosos y reciben financiación pública. Una tendencia acentuada desde el mandato del laborista Tony Blair que, en armonía con el principio papal de la "laicidad positiva", amplió el derecho a abrir colegios públicos religiosos a confesiones no cristianas (principalmente hindués, musulmanas y judías). En España actualmente hay más de 6000 colegios concertados católicos que también reciben financiación pública, y la que se avecina como nueva ley de "libertad religiosa" promete seguir la senda multicuturalista de la socialdemocracia británica, no limitando, sino ampliando los privilegios actuales de la iglesia católica a las demás confesiones religiosas (particularmente, al islam, en función de su mayor presencia).

Ante el peligro inminente de segregación entre confesiones, la difícil alternativa que plantea Dawkins es una educación pública sin fe (aunque no ignorante de la religión, como fenómeno histórico y antropológico de primera importancia), idealmente orientada a promocionar el pensamiento crítico, no el adoctrinamiento, entre los niños. En la parte final del documental aparece Deborah Kelemen, psicóloga interesada en el aprendizaje infantil que ha subrayado en los últimos años las tendencias "creacionistas" y "teístas" [PDF] de los niños, una base "natural" que permitiría a la educación religiosa jugar con ventaja con respecto a la educación secular o científica.

De momento, la serie se puede ver fuera de Gran Bretaña en el canal AtheistMedia.com (en inglés, sin subtítulos) de YouTube.

Richard Dawkins