28 jul. 2010

Darwin y el liberalismo clásico

La mayoría de los conservadores son hoy indiferentes o antidarwinistas, como prueba el mismo esfuerzo de persuasión de Larry Arnhart, que ya lleva unos años defendiendo un "conservadurismo darwinista". Lo que yo creo que podría dificultar el progreso de este conservadurismo secular, sofisticado y científico es -justamente- su fuerte naturalismo, un plato muy difícil de tragar para el sustrato religioso de la derecha:

La evolución proporciona una fundamentación puramente naturalista para el pensamiento liberal, de un modo que no es preciso apelar a lo sobrenatural. Esto es importante, porque si el pensamiento liberal requiere creencias sobrenaturales, entonces tal vez requiera que estas creencias sobrenaturales sean impuestas por coerción, lo que subvierte la libertad de conciencia individual.
(...) Si el liberalismo requiere tales creencias religiosas, entonces la doctrina liberal de la libertad religiosa no puede incluir la tolerancia a los ateos. Esta era la conclusión de Locke, porque advirtió que la negación de la existencia de Dios como creador de los seres humanos y de la ley moral disolvería los lazos morales de la sociedad. 
Darwin ofreció una alternativa. En uno de sus primeros libros de notas escribió que "el hombre en su arrogancia piensa en sí mismo como una gran obra, merecedora de la interposición de una deidad; pero más humilde y creo que más verdadero es considerar que fué creado desde los animales." Aunque los científicos y filósofos han especulado durante mucho tiempo sobre la posibilidad de una evolución puramente natural de la vida, Darwin fue uno de los primeros pensadores en plantear una teoría rigurosa sobre como pudo ocurrir esto, lo que incluye una teoría evolucionista del sentido moral.

Arnhart ha publicado este mes en Cato, un Think Tank libertario, un pequeño ensayo defendiendo la amistad entre el liberalismo clásico (para distinguirlo de la acepción moderna de "liberal" en los EE.UU.) y el darwinismo, seguido por tres críticas de Herbert Gintis, Lionel Tiger y P.Z. Myers.

Su tesis realmente tiene un núcleo de verdad que reconocen prácticamente todos los lados del debate, y en su integridad funciona bastante bien en los extremos, como cuando comparamos la situación de las dos Coreas, pero se vuelve muy provincial en otros casos: ¿Acaso se puede afirmar tajantemente que los Estados Unidos, más tolerantes con el liberalismo "clásico", son una sociedad más floreciente que las socialdemocracias europeas, pongamos por caso? Sencillamente, la biología evolutiva o la psicología evolucionista que pueden ayudarnos a descartar algunas malas ideas sobre la organización social, no pueden decirnos mucho acerca de qué tipo de "estado del bienestar" favorece más a la "naturaleza humana".