4 abr. 2010

Dobzhansky sobre raza y genética

Viene de una discusión en un post anterior, que por cierto se repite periódicamente siempre que se alude al concepto de "raza" en el contexto de la ciencia natural. Para intentar esclarecer el debate, me parece que es conveniente recordar la opinión de uno de los padres fundadores de la teoría de la evolución moderna, Theodosius Dobzhansky (la cursiva es mía):

Entre los que se oponen al racismo algunos proponen que puede atarcarse el racismo con el argumento  de que el género humano no presenta  razas, sino únicamente grupos raciales: como si los prejuicios étnicos no fuesen tan insidiosos como los prejuicios raciales. ¿No es más sensato intentar que la gente comprenda el concepto científico de raza?

Tendrían que distinguirse dos aspectos en el problema de la "realidad" de la raza: la raza como categoría de clasificación y las diferencias raciales como datos observacionales. Hemos visto que las poblaciones de Drosophila pseudoobscura de distintas partes de los Estados Unidos y México e incluso a distintas altitudes de la coordillera de Sierra Nevada difieren en la frecuencia relativa de las ordenaciones cromosómicas del tercer cromosoma. Esto son diferencias raciales. También hemos visto que las pblaciones humanas de distintos países presentan distintas frecuencias para determinados grupos sanguíneos. También estos son diferencias raciales. No hay nada de arbitrario ni de irreal en dichas diferencias. No obstante, la clasificación de razas o subespecies constituye un problema distinto. Podrían asignarse nombres, en castellano o en latín, a las poblaciones de Drosophila pseudoobscura que habitan la costa pacífica de los Estados Unidos, las Montañas Rocosas y el norte y centro de México. Pero esto no serviría prácticamente para nada; diciendo que una población determinada es de tal o tal origen geográfico tenemos suficiente. La mayoría de estudiosos de la variabilidad racial en el hombre consideran convenientes los nombres de razas, pero generalmente no los ponen en latín. No obstante, muchos investigadores que trabajan con mamíferos, aves, mariposas y otros animales prefieren los nombres subespecíficos en latín. 

A continuación, Dobzhansky refiere el trabajo de Lewontin, tantas veces citado, sobre las diferencias genéticas entre poblaciones humanas:

Lewontin conluye que "basándose en diferencias genéticas elegidas al azar, las razas y poblaciones humanas son notablemente similares entre sí, explicándose la mayor parte de la variación humana por las diferencias existentes entre individuos". Y sigue: "La clasificación en razas humanas no tiene ningún valor social y resulta positivamente destructora de las relaciones sociales y humanas. Como acutalmente se ha visto que dicha clasificación en razas no tiene virtualmente ningún sentido genético ni taxonómico, no existe ninguna justificación para que continúe utilizándose". Esta opinión resulta cuestionable. Las razas, especies, géneros y otras categorías se requieren porque sirven para el fin pragmático de la comunicación. Ha de resultar posible indicar sobre qué tipo de organismo se está hablando o escribiendo. El mismo Lewontin ha clasificado las poblaciones que él ha estudiado en siete grupos raciales. Para algunos tipos de investigaciones será preferible una colección aleatoria de diferencias genéticas, pero para otros serán preferibles diferencias elegidas basándose en ciertos criterios. Resulta a fin de cuentas posible que algunos caracteres sean adaptativamente neutros y que otros estén regidos por una selección heterótica, disruptiva o sexual. Realmente sería interesante descubrir las diferencias  -individuales, interpoblacionales en el interior de una raza e interraciales- que pertenecen a estas clases. No tienen que menospreciarse los datos obtenidos por los antropólogos que estudian la variación racial en el hombre.


Estos fragmentos se encuentran en un texto canónico de la teoría evolutiva, Poblaciones, razas, subespecies, incluido en el capítulo 5 de Evolución (Ediciones Omega, Barcelona, 1993), un manual en el que colaboran F. J. Ayala, G.L. Stebbins y J.W. Valentine. Por supuesto, hay que leer el capítulo en su integridad para apreciar toda la fuerza de los argumentos.

Dobzhansky de hecho hace una observación muy interesante sobre la sustitución de los antiguos prejuicios raciales por nuevos prejuicios "étnicos" : ¿No resulta bastante paradójico que muchos de los que desean eliminar los prejuicios de la "raza" (en sentido biológico) sin embargo reclamen los prejuicios étnicos o culturales? Se puede recordar en este sentido la famosa intervención de Claude Levi Strauss ante la UNESCO, Raza y cultura.

Tienen razón -en definitiva- quienes apuntan que el concepto de raza queda, en buena medida subsumido por el concepto genético de "población" (en su sentido "mendeliano"), pero esto no significa que el término "raza", a diferencia del racismo, sea totalmente arbitrario o eliminable desde el punto de vista científico.

 Theodosius Dobzhansky (1900-1975)