21 mar. 2010

Sacerdotes

La humanidad hubiera sido mucho más que feliz, si los sacerdotes del engaño hubieran abusado de su poder únicamente sobre los hombres bajo su ministerio. A pesar de la humildad y la mansedumbre tan recomendada por el evangelio, en los siglos de oscuridad se ha visto a los sacerdotes sosteniendo las revueltas, armando las manos de los súbditos contra sus soberanos, ordenando insolentemente a los reyes que descendieran de su trono, asumiendo el derecho de romper los lazos sagrados que unen al pueblo con sus amos, denunciando como tiranos a aquellos príncipes que se oponían a sus audaces empresas, reclamando para sí mismos una quimérica independencia de las leyes que obligaban a todos los ciudadanos sin excepción. Estas vanas pretensiones se cimentaron algunas veces en ríos de sangre; se establecieron a sí mismos fuera de la ignorancia de las masas, de la debilidad de los soberanos... En países donde se estableció la terrible inquisición, se dan frecuentes ejemplos de sacrificios humanos sin faltar ninguna de las barbaridades de los sacerdotes mexicanos. Esto no es lo que sucede en los países ilustrados por la luz de la razón y la filosofía; aquí, el sacerdote nunca olvida que él es un hombre, un súbdito y un ciudadano.

- Enciclopedia