10 dic. 2009

¿Qué puede aportar la fenomenología a la filosofía de la mente?

La fenomenología o "el estudio de las estructuras de la conciencia según son experimentadas desde el punto de vista de la primera persona" es una filosofía de la conciencia fundada por Edmund Husserl aparentemente eclipsada por la neurociencia moderna, o al menos por la teoría "Damasio-Churchland", para decirlo con Shaun Gallagher. Gallagher y Zahavi piensan que la tradición fenomenológica puede recuperarse como neurofenomenología, un punto de vista alternativo a la neurofilosofía (PDF) de Patricia Churhland.

Dicho con la mayor brevedad, lo que se proponen los fenomenólogos es explicar la conciencia humana "en los términos del significado que posee para el sujeto" empleando para ello un método diferente e independiente a la neurociencia experimental que habitualmente se relaciona con las explicaciones naturalistas de la conciencia.

Según Gallagher, la neurofenomenología podría ayudar a la neurociencia experimental al proporcionar un significado fenomenológico de los conceptos ("¿Qué es lo que intentamos explicar cuando intentamos explicar la conciencia o la intersubjetividad?") mucho más sofisticado al que da la introspección común. La neurofenomenología sería incluso ineliminable "si el proyecto consiste en perseguir una neurobiología de la conciencia".

Mis dudas con la fenomenología (más que con la neurofenomenología, que sí podría prestar servicios a la ciencia experimental) provienen justamente de este presunto carácter ineliminable. ¿Cómo lo saben? ¿Por qué están los fenomenólogos tan seguros de que su descripción de la estructura de la conciencia tiene un carácter a priori, por siempre independiente de la ciencia experimental? En particular, el problema de la definición de los conceptos (¿Qué es lo que intentamos explicar...?), no parece exclusivo de la conciencia. Es un problema general de la ciencia. El concepto de "especie" moderno es diferente al de la biología previa a Darwin y la teoría genética moderna. El concepto de "átomo" en Demócrito no es el mismo al de Bohr o Schrödinger. Y así sucesivamente. No se entiende muy bien por qué el concepto de "conciencia" puede descansar en el dogma de la experiencia fenomenológica (en la versión de Husserl y unos cuantos profesores de universidades occidentales, por cierto) ni tampoco por qué esta puede reclamar una relación privilegiada con el "sentido de la vida humana" y con las humanidades.



ResearchBlogging.org Shaun Gallagher (2007). Neurophilosophy and neurophenomenology L. Embree and T. Nenon (eds.), Phenomenology, 5, 293-316