15 nov. 2009

Naturalizar el sentido de la vida

Antes del electromagnetismo, se entendía que la luz estaba formada de partículas discretas o "corpúsculos" viajando en línea recta. Mucho antes aún, las escuelas hindues Samhkya y Vaisheshika del siglo VI a.C. entendían que la luz era uno de los cinco elementos (tanmatra) fundamentales, y desde un punto de vista simbólico siempre se puede decir que la luz representa algo así como "la manifestación de la moralidad, la intelectualidad y de las siete virtudes" (J.E. Cirlot).

Este tipo de aproximaciones históricas muestran que la ciencia progresa eliminando hipótesis erróneas o anticuadas, y reemplazándolas por teorías más plausibles. Pero la teoría onda-corpuscular, pongamos por caso, no elimina el fenómeno de la luz en sí. Sencillamente, la luz sigue existiendo después de Maxwell, Faraday y la mecánica cuántica.

Mutatis mutandis, se podría decir lo mismo sobre la relación entre la actitud naturalista y las cuestiones consideradas éticas o existenciales. Naturalizar el sentido de la vida tendría mucho que ver con la tentativa de aplicar criterios de "integridad intelectual", para decirlo con Bertrand Russell, a las cuestiones tradicionalmente abordadas de un modo especulativo, fantástico o narrativo. El argumento está resumido a la perfección en el blog Memeing Naturalism: "Los naturalistas no necesitan, no deben y finalmenente no pueden ser eliminativistas cientificistas o nihilistas."